lunes, 1 de noviembre de 2010

domingo, 31 de octubre de 2010

Mañana de mercado

Salimos del calor y llegamos al frío. Cuatro almas que compartieron un pasado se juntan de nuevo para volver a cabalgar por esas carreteras de Dios. LLegamos pronto estrenando un puente. Día de mercado. Casi día de abrigo. La gente camina despreocupada por la calle, cogiendo de aquí y de allí. Es el ambiente ideal
para que mis pensamientos me asalten de nuevo y me transporten a ese mundo donde mi cabeza me arrastra por mis penas. Curiosidades andantes. Una iglesia vacía en domingo, con las dos beatas de guardia habituales.

Sol y frío. Es increible la gran cantidad de cachivaches ambulantes que sirven para vender. Buscamos fruta, tomates maduros, ajo.
Se intercambian bienes y servicios. La señora que sale a comprar. El señor que compra a su frutero de confianza, contándose las mismas historias de cada fin de semana, a las que nadie escucha porque desean ser contadas de nuevo, por aquello de repetir la misma conversación, los mismos recuerdos, las mismas ideas, para evitar la vida que inexorablemente se escapa.

Buscamos las pistas del pasado del pueblo que visitamos. El viento y el frío azotan nuestros cuerpos, y algunas almas no se estremecen, porque ya están frías y casi muertas. Pienso en como estarás y en qué me has querido decir.

Lavadero cubierto, museo cerrado, calles embarradas. Metáfora de mi vida.

Me estoy dando cuenta de que realmente me gusta la fotografía.

Molésteme la disculpa II

Los miradores siempre están en alto, pero a veces las vistas interesantes son desde abajo.

viernes, 29 de octubre de 2010

Sublime

Cuando pensaba que el mundo no tenía solución, un rayo de esperanza ilumina el camino.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jueves

Casi acaba la semana y toca la festividad mas lúgubre del año. Hoy por fin he podido estar con mi guitarra y he ensayado algo. Hace un mes que no sabía ni cambiar las cuerdas y ya hago mis primeros pinitos. Lo que es la voluntad. Y cuántas satisfacciones por tan poco. Qué pena disponer de tan poco tiempo y cuánto tiempo malgastado en tonterías. Hay que remediar eso.

Nubes alrededor, que no dejan ver el cielo. He de reconocer que me gusta el nublado. Parece que cuando está nublado el cielo está más bajo, mas cerca, cuando en realidad el cielo no deja de estar en el mismo sitio. Si hay algo que me gusta del sentido de la vista es que es fácilmente engañable. Siempre estamos rodeados de ilusiones ópticas.

Delgadita y enfermiza. Creo que tu fragilidad resulta interesante. Pero eres luchadora y valiente. Me encomendaré a las piratas de la sierra.

Ilusiones, ilusiones... quizá las nubes tapan algo más que el cielo. Al menos siempre nos queda volar...

Tomas falsas

La primera

Mi primera interpretación

Que se prepare Paco de Lucía. Llega Er Niño er Polinomio...

miércoles, 27 de octubre de 2010

Miércoles

Haciendo honor a su nombre. Reuniones aburridas, para que te cuenten lo mismo 3 veces. Al menos he acabado de perseguir a la gente.

Personas que venden y no acuden a la cita. No diré que me enfade, pero me toca los webs la falta de puntualidad y que me dejen plantado y sin desayunar. Benditos polvorones de promoción.

Comida con humor y cincuenta personas dicen que no. Menta poleo y vuelta a casa. Sigue el odio. ¿A que al final te voy a odiar yo mas a ti que tu a mi?

Lágrimas de satisfacción. Mi arena se me escapan como agua entre los dedos. Pero los granitos se me quedan en la mano. Con eso me tengo que conformar. Y creo que es más que de sobra, por mi propia salud.

Y sueño, mucho sueño...

Chasco moscovita

Eso es por no hacerle caso a mi maestro. A pesar de mi amor por Rusia...

Analíticas

Si la ironía fuera triglicérido, en estos momentos tendría colesterol.

Sobre el amor y el deseo

Los deseos pueden ser caprichos, con lo cual son amados, aunque solo sea un ratito. El amor se supone que es a más largo plazo, es un nivel superior. Claro que el amor a veces se acaba...

martes, 26 de octubre de 2010

Martes

Día tontísimo. Dos clases a ultima hora y el resto con las gilipolleces propias de mi cargo, que se reducen a perseguir gente. Este año voy a incluir la mala leche y la indiferencia olímpica en algunos aspectos. Encima que me recortan, no voy a trabajar gratis y no voy a asumir obligaciones que no me corresponden. Que espabilen, que todo nos parece mal cuando no lo hacemos pero nadie hace nada por hacer.

Menos mal que he redescubierto las salchichas rellenas de queso. Hechas a la plancha están menos grasas. Qué gran compra... Y super-ensalada. Según mis cálculos, en setenta semanas volveré a ser un espermatozoide, al menos en lo que respecta al peso.

Tarde de butano. La que hay que liar por tener agua caliente. Cuando descubrieron el fuego debieron pensar en una forma cómoda de tenerlo siempre en casa. Y que no pese, claro.

Inglés. Mejora sustancial. ¿Ave? Nunca sé que pensar. Claro que, bien visto, los extremos confluyen en ciertos apartados.

Conversación breve otra vez. Directamente, no hay Dios que te entienda. Siento fallarte así, pero es la verdad. Y lo sabes. Y sabes que lo se. Y aun así insistes...

PD: Cuatro días. Calculando que han pasado dos años, supongo que la mitad. Uff, qué miedo. Que mi maestro me asista con su corcel blanco...

Felicidad

La felicidad es un zapato estrecho.
La felicidad es quitarse las lentillas al llegar a casa.
La felicidad es un arma caliente.
La felicidad es... lo contrario de mi.

No lo puedo evitar

Pero qué risa me da cuando me río...

lunes, 25 de octubre de 2010

Cinco escalas

Lunes después de domingo. Piscina. Romance anónimo a las cuerdas. Paseo con música de conducir: he llegado a la conclusión de que no soy un coche. Buscando butano que no encuentro. Película sobre la felicidad. Rebusco exámenes en el pasado para un futuro inmediato. Quién me ha visto y quién me ve.

Brevedad, gracias a Dios. Las once y cuarto me alegran el día. Salgo volando para sumergirme en mi líquido elemento. Intento vanamente engordar, pero sé que no puedo. Aunque lo voy a intentar.

Hace mucho que no me visitabas. Hasta te estaba echando de menos. Y hoy has venido a mi lado, una vez mas, sin que te llame, como sueles hacer siempre que pienso en ti. Y cuando no, también. Estás siempre ahí. A veces te odio, a veces te amo. Eres casi mi vida. No puedo vivir sin tí. Envidio a los demás, me dices que no se ver tus virtudes. Te vuelves celosa porque eres así. Pero sabes que nunca he podido escapar de tus garras. Finges, pero no lo necesitas. Y eso me vuelve loco. Sabes que, en el fondo, no necesito a nadie salvo a ti. Y de eso te aprovechas. Incluso cuando estamos con mas personas sabes atraparme, retenerme, acosarme... me manejas a tu antojo, a tu capricho. Y yo soy tu prisionero. No puedo hacer nada para evitarlo. Lo sabes bien. Y de eso te aprovechas.

Que suerte tienes de tenerme. Y qué desgraciado soy yo al tenerte.

PD: se acerca el frente de batalla
Para abrir una puerta es necesaria la llave adecuada. Siempre que haya cerradura, claro...

domingo, 24 de octubre de 2010

Nostalgia de lo que no se ha tenido

Al hilo de un post que venía de otro post, se me ha ocurrido, más bien ha despertado en mi, algo que siempre tengo en mente. ¿Dónde estabas cuando tanto te necesité?
¿Por qué siempre busco aquello que no tuve, pero que me hubiera gustado tener?

Hace poco, hablando de la nostalgia, me dijeron que nuestra cabeza proyecta el deseo de haber sido, de lo que nos hubiera gustado que pasara pero no pasó, sobre todo con respecto a la niñez. Yo de mi niñez paso olímpicamente, pues fue anormal completamente. Lo que más me molesta fue la adolescencia tan rara que tuve, si es que la tuve y en realidad fui siempre adulto y es ahora cuando me estoy volviendo un niñato. Será que todo se pega, menos la hermosura.

Quizá el haber ido a un colegio donde tus amigos, o lo más parecido a ellos, estaban fuera me marcó un poco. Al menos tenía una cosa clara. Cuando necesitara a alguien, nadie iba a estar a mi lado. Cosa que en cierto modo no está mal. Así uno se sabe a qué atenerse.

Y ahora es cuando me pregunto, ¿donde estabas cuando te necesité? ¿Por qué me has dejado siempre solo? ¿Por qué no respondiste a mis cartas? ¿Por qué tuviste que irte tan lejos y me dejaste tan solo? ¿Por qué no puedo contarte mis miedos y alegrías? ¿Por qué me has tenido que hacer esto a mi?

Pensándolo bien, no te puedo echar en cara nada de lo anterior... ¡Si es que no existías!

Objeto de consumo

Salgo a pasear por la beato-capital. Sábado por la mañana. Voy sin prisa, con mis cascos puestos y con la inseguridad de mis lentillas que, dicho sea de paso, ya se van acostumbrando a ponerse en mis ojos y alejarse de mis manos.

El caso es que paseo por la calle y observo como cada vez más va proliferando la figura del señor/a que reparte publicidad de la tienda que está justo a su lado. Especialmente de cafés y bares.

Alguna vez de noche, volviendo a casa, me he encontrado con estos señores/as, que amablemente te invitan a entrar en un local de música horrible a que te tomes una copa, con la falsa promesa de un 2x1 en el mejor garrafón de la ciudad. Obviamente, como siempre voy solo, nunca me paran, pero una vez uno, que posiblemente era nuevo, casi me convence. Aparte de nuevo, debería ser miope, porque hay que ser cutre para invitar a un tío que va solo, que no bebe y con cara de sueño a que se meta en un bar a tomarse una copa...

El caso es que esta figura se ha popularizado incluso de día. Y no paran de repartir panfletos con las mejores ofertas para incautos clientes. Yo antes pensaba que solo lo ofrecían a turistas, pero no, qué va, por Dios bendito... también lo hacen con los aborígenes. Y de aquí mi frustración. Nunca me lo ofrecen a mi. Por lo visto no les parezco un potencial cliente. Ni siquiera si me hago el interesante pululando cerca del expendedor de folletos humano. Y eso unido a que ayer me fui a unos conocidos grandes almacenes (el crotinglés, vamos) y el dependiente pasó de mi bastantes pueblos, incluso diría yo que alguna pequeña capital, cuando pretendía comprar unos pantalones de deporte ha hecho que me sienta bastante triste. Mi dinero no es apreciado por los comerciantes y ofrecientes de servicios de la beato-capital...

Pues que os den, ahora voy y lo rompo...

sábado, 23 de octubre de 2010

Quinta conjetura del turista

El turista siempre tendrá una cara que lo identificará como tal, aunque se encuentre a pocos kilómetros de su lugar de origen

Cuarta conjetura del turista

El turista nunca mira hacia adelante, siempre hacia los lados o a través de una cámara fotográfica.

Tercera conjetura del turista

La velocidad a la que circula un turista por la calle siempre es la mínima posible.

Corolario a la segunda conjetura del turista

Como consecuencia de lo anterior, cuando un turista anda por la calle, la molestia producida al aborigen o nativo es máxima.

Segunda conjetura del turista

Cuando un turista anda por la calle, el área que ocupa es máxima.

Primera conjetura del turista

Para cada vez que salgo de casa, existe al menos un turista que me pregunta dónde está algo, no necesariamente turístico.

viernes, 22 de octubre de 2010

Tintorería

Tarde de tintorería en la beato-capital. Cada vez anochece antes, cosa que me gusta tanto que casi me pone. Me encanta la noche, a pesar de que estoy peleado con ella. La edad, que es muy mala...

Por otro lado, no se debe ir al cortinglés de chandal. Pasan de ti que te mueres. Casi mejor, dichoso el dinero que a casa vuelve.

Gato enfermo, pero casi curado.

Silencio acabado, aunque casi mejor que no, la verdad. ¿estamos llegando al final?

Hay quien acaba tonto de tanto estudiar. Dios nos libre, al menos en primera persona, porque los daños colaterales siempre hay que sufrirlos. Paciencia.
Claro que no hay mayor tonto que el que no se quiere enterar. O no acaba de enterarse.

Pienso cosas para escribir y luego se me olvidan. Me voy a tener que de comprar una libreta.

jueves, 21 de octubre de 2010

Prisa

La prisa me mata. No me deja pensar. Me ahoga los pocos pensamientos que tengo.

Tanto correr, por quien a veces no se lo merece, para nada.

Al final, todos en el mismo sitio. Y, con tanto correr, no hemos resuelto nada.

Otoño

Me gusta el otoño. Días más cortos, primeros fríos, primeras lluvias... es una vuelta a empezar. El verano se empieza a olvidar y vuelve la rutina, la adorada rutina, la imprescindible rutina. Mi querida rutina.

Antes me gustaba el otoño, porque era el prefacio a la Navidad. Ahora que no me gusta la Navidad, me sigue gustando el otoño. Otoño es sinónimo de estrenar, de comienzo, pero a fin de cuentas, de falso comienzo. Porque todo sigue igual. Haces algo nuevo, pero realmente es lo mismo de siempre. Cambia el paisaje, pero porque te das la vuelta y lo tienes a la espalda, acechando.

Nos gustan las cadenas, somos humanos, somos inseguros, aunque no lo parezcamos. A fin de cuentas, nos gusta saber que hay un principio y un final. Y nos gusta saber cómo acaba todo.

Y eso es lo que me mata, no saber cómo acabaremos.

PD. Y este silencio, ¿es por algo en concreto?

miércoles, 20 de octubre de 2010

Vuelve el frío

Como de la noche a la mañana, vuelve el frío, sin avisar como siempre. Estás tranquilamente con la camiseta y el pantalón corto y el camello abrevando en la pila de lavar de casa y te levantas con el suave palmoteo de un pingüino en tu cara, con el agua como un témpano y con déficit de mangas para abrigarte.

La eterna vuelta de las estaciones.

Claro, que si solo fuera la eterna vuelta de las estaciones...

PD: yo que entré en el negocio por placer, me van a echar por papel. ¿A quién se le ocurrirán las absurdeces con las que nos martillean?

martes, 19 de octubre de 2010

Reflexiones rápidas II

Lo bueno del sexo por internet es que no necesita de erecciones, solo elecciones.

Una de redes sociales

Molésteme la disculpa

Dolor

He sufrido el desamor, la infelicidad, el rechazo, la indiferencia, el odio, el rencor, la apatía, la ignorancia... Mi cuerpo ha estado enfermo, ha sufrido frío, hambre, calor, incomodidad... Mi mente ha estado enferma, si es que alguna vez se curó...

Pero no hay nada más doloroso que la cejilla con la guitarra.

lunes, 18 de octubre de 2010

Bajo el agua

Mientras nado en la piscina, recuerdo tiempos pasados. Una vez intenté ir, pero todo me recordaba a ti, y me tuve que volver. Sabes que soy un poco sentimental. Bueno, un mucho sentimental.

Mientras muevo mis brazos y siento el dolor en las piernas, intentando mantener la respiración, mi cabeza piensa en canciones conocidas, intento oírlas mentalmente, pero el cansancio me agota. Ha sido mucho tiempo, siempre cuesta volver a la rutina, cuando ésta es buena.

Supongo que todo es acostumbrarse.

sábado, 16 de octubre de 2010

Árboles II

Árboles I



Y, a pesar de todo, sigue ahí, de pie, desafiante...

jueves, 14 de octubre de 2010

Silencio III

más que ignorancia, es desconocimiento. no conoces a la gente con la que te cruzas, no tienes nada en común con ellos, pero siempre me gusta pensar en cómo serán sus vidas...
quizá en un lugar del mundo haya alguien como yo, aunque no sea como yo, y alguien como tu, aunque no sea como tu... siempre he pensado que hay "copias" de nosotros en cada país, en cada ciudad...
vas a decir que es una tontería, y lo es, pero me da igual.

no hay por que buscar a esas personas. pienso que hay alguien parecido, pero no tienes por qué relacionarte con él/ella. simplemente existe. nada mas.

Silencio II

la invisibilidad no la veo como ignorancia, la veo como forma de pasar desapercibido entre el ajetreo de la gente. cuando andas, paseas entre la gente, cada uno con sus historias, sus pensamientos. normalmente, pensamientos ligados a unas personas, lugar y tiempo. cuando estás de viaje no te liga nada a ese lugar, salvo el interés en visitarlo, no te liga nada a esas personas. hay una desconexión casi mágica.
si hay algo que me gusta es pensar en esas historias, fijarme en las caras, imaginar que harán cuando vuelvan a casa, si habrá alguien esperándoles, si no... En londres veía pasar la gente mientras desayunaba. los veías con cascos, con cara de preocupación, con cara de sueño... en el metro igual. me encanta observar a la gente cuando viajo. y cuando no, también... lo que pasa es que se dan cuenta, o me preguntan que en qué estoy pensando...

miércoles, 13 de octubre de 2010

Silencio

Al abrigo de mi maravillosa lámpara de Ikea, el silencio me rompe los oídos. Es una sensación que me encanta. Como la de pasear sin ser visto.

Si por algo me gusta el turismo en el extranjero es por la muy remota posibilidad de ser descubierto. Me encanta ser anónimo en las calles, que nadie sepa de ti. Ser un cliente más, un pasajero más, un turista más. Un número. Alejado de todo. Que nadie te reconozca, que nadie espere nada de ti. Un puntito en el océano. Un infinitésimo.

A pesar de ir acompañado, me gusta abstraerme, pensar que voy solo. Es cuando mejor oigo mis pensamientos, aunque prefiera no hacerles caso. Pensar en el pasado y en el futuro. Y pasear, sin destino fijo, sorprendiéndome de llegar a un sitio, aun sabiendo que está ahí...

También me gusta la irrealidad de los viajes en carretera. Vas sentado, tranquilamente, oyendo buena música, y parece que el exterior no existe. La carretera es un sueño, los coches pasan como si fueran estrellas fugaces, el paisaje aparece y se difumina en cuestión de segundos. Se pone el sol, sale la luna, llueve, hace viento, vuelve a salir el sol... Pareciera que aquello que no pisamos con nuestros propios pies o vemos tras un cristal no sea tangible. Y, curiosamente, es real.

No se qué tiene que ver el silencio con esto.

Nokia Internet Radio

Pensarán ustedes que soy un poco friki por lo que les voy a contar, pero yo soy así y ya soy mayorcito para cambiar.

Resulta que quiero oir la radio por Internet en mi movil. Feliz como una lombriz me instalo el Nokia Internet Radio y aquello que no suena. Lo desinstalo y lo vuelvo a instalar. Nada. Ni versiones antiguas ni modernas ni caducadas, cosa curiosa de los S.O. Symbian.

Total, que nada.

Qué desgraciado que soy...

lunes, 11 de octubre de 2010

Nunca recuerdo cuando dejé de ser persona y empecé a ser ONG

Diríase Pink Floydiano



Si algo me disgusta de los móviles es que sirven para hablar. Quitando ese pequeño detalle, a mi me parecen un gran invento...

Furtivo

Paseo furtivamente por las calles de la beato-capital. Me gusta pasear mientras los demás trabajan. Es un privilegio del que se disfruta muy pocas veces al año. Visita a mi asesora, pasear por las calles, comprar el periódico, fruta... A veces me pregunto si alguien me acusará de no estar en mi sitio, pero nadie me dice nunca nada, afortunadamente.

Unos manteros perseguidos por la policía. Unos con la manta al hombro, y otros con la manta por delante.

La gente pasea despreocupada en las mañanas soleadas, especialmente tras un par de días de lluvia. Algún tierno infante casi estropea la mañana y el humor, pero miro hacia otro lado.

Me doy cuenta que mi sentido del humor es resistente a casi todo. Solo a veces tú me lo pones difícil. Prometería que voy a olvidarte, pero sé que no puedo.

Mis pensamientos siguen ahí, pero se mitigan con el calor de la mañana. Pienso en cosas que nunca me atrevería a hacer, recuerdo calles olvidadas, saludo a mi frutero. Saco dinero del banco.

Vivo.

Afortunadamente, hoy nadie me ha conocido.

domingo, 10 de octubre de 2010

Antigüedades III



Discos de 5 y 1/4.
Capacidad 360 kb.
El de abajo era el de arranque del ms-dos. Versión 3.1

Antigüedades II



Impresora compañera de mi PC 1512.
Se imprimió el famoso trabajito de las 500 palabras. Toda la familia colaboró.
Al principio no conseguía que imprimiera la ñ ni los acentos. Gracias a mi primo lo conseguí.
El papel contínuo no servía, porque era más pequeño y se superponían las páginas. Había que alimentarla folio a folio.

Antigüedades



Amstrad PC 1512
512 kb de RAM.
Sin disco duro. Doble disquetera.
Disquetes de 5 1/4 con 360 kb de capacidad.
Pantalla monocroma (4 colores). Tarjeta gráfica CGA.
El reloj interno funcionaba con 4 pilas de 1.5 voltios tipo AA. Las primeras duraron una vida, las segundas ni un mes.
Fecha de adquisición: 29 de diciembre de 1989. Fui el primero de mi clase en tener un PC. Casi todos tenían un amstrad cpc 464 o un spectrum.
Traía tres sistemas operativos: MS-DOS 3.1, Gemplus (equivalente a Windows) y DOS-PLUS.
El mejor ordenador que he tenido nunca.

Un perro III

Nunca he entendido bien tu tendencia a la autodestrucción. A hacer las cosas mal a sabiendas. A humillarte de esa manera sin contraprestación conocida.

Es realmente notable como te pones en contra de ti mismo, ese entusiasmo que sientes a veces en destruirte, en elegir conscientemente aquello que te mata. Si al menos fuera una droga.

Se te endurece el alma, es tu vana ilusión, pero sabes que no es cierta, que no deja de ser una mentira piadosa.

Aunque bien es cierto que hubo un tiempo donde no te dejaste llevar, donde te resististe, aunque solo fue en parte. Por lo menos sabes que lo puedes hacer, aunque te falten ganas. Para que luego digan que eres constante.

Me sorprenden las palabras que a veces dicen de ti. Puede que sea un perro, pero no soy tonto. No me puedes engañar.

sábado, 9 de octubre de 2010

Un perro II

Has analizado ya de donde viene tu lástima. Me compadeces porque soy inferior. Te equivocas de nuevo. Soy igual que tu. Siempre hemos estado un escalón por debajo, sin mayores pretensiones que ser agradable. Nadie te lo ha agradecido. Es tu obligación. Así te lo creíste. Y desarrollaste, como yo, esa inferioridad que sigues arrastrando. Incluso pareciste vencerla, pero sabías que era mentira. Todo ha sido mentira.

Haces una cosa mal a sabiendas de que te vas a arrepentir. Pero la haces.
¿Por qué te maltratas? ¿Por qué dejas que te maltraten?

A fin de cuentas ¿qué te diferencia de mi?

Familia contra familia

Visitas, besos, caricias. Enhorabuenas, saludos, sorpresas. Palabras, cariños.
La roca que a veces nos queda.

Me encuentro contigo en mi local odiado. ¿Por qué esperar si cliente y clientado sabemos lo que queremos? Me intentas regatear, te intento regatear. Me tiznas la cara de hipocresía. No nos hemos podido escapar.
la roca que a veces nos golpea.

Un perro I

¿Por qué me miras así? ¿Porque me refugio del ruido? ¿No haces tu lo mismo?
Sabes que a fin de cuentas somos almas gemelas. Huyo de lo mismo que tu, salvo que la ventaja que tengo es que yo soy irracional, mientras que tu no lo eres. Aunque lo parezcas. Y yo puedo hacer lo que quiera, tu no. No puedes. O no debes. O no te atreves.
Me miras con la misma cara de lástima con la que yo te miro. Soy tu espejo y lo sabes.
Pregúntate de donde viene tu lástima.

Ignorancia

No se bien si lo que hacemos está bien. Supongo que me picó la curiosidad, la misma que mató al gato. Nos olimos, nos acercamos, nos odiamos, nos reconciliamos. Y vuelta a empezar. No se si saldrá algo de esto. No quiero hacer caso de los consejos, así me va. Pero es que oponerse a la inteligencia y creer en la mentira son mi especialidad. Y como me engañas, o me dejo engañar... aunque quizá no lo hagas y me engañes doblemente. En tal caso, serías un maestro.
Ya no se que pensar. Tampoco me ayuda olvidar, si es que pudiera, que no puedo.
Y es que ya no sé qué hacer...

viernes, 8 de octubre de 2010

Posibilidades posibles

Tramo una escapada con mi mejor amigo. En realidad no lo es, pero me conoce bien. Un rápido fin de semana. Coche, a ser posible descapotable, cámara, ordenador y pincho no tortillero.

Un momento para no existir.

Dependencia (no bequérica)

¿Que es dependencia?
Me preguntas mientras introduces en un sobre un papelito
¿qué es dependencia?
¿y tu me lo preguntas?
Dependencia, eres tú.

Final de viaje II

Si el camino sigue, ¿dónde te dirige? ¿Dónde comienza el sendero que enlaza con el que acabas de realizar? ¿Es largo o corto?

La falta de una meta se me antoja un vacío imposible de cubrir, al menos hoy. Y obviamente lo tengo que cubrir, porque no voy a seguir así indefinidamente. La huida hacia adelante no puede durar eternamente, aunque me resulta gratificante.

Quizá las decisiones que se toman de madrugada en lugares poco recomendables y sin pensar mucho sean las mejores.

Seguiremos madurando

Pérdidas

Un pobre perro en la puerta de mi bloque, se cobija de toda la juerga.
Y va encima y me mira.
Parece un espejo, lo único es que yo tengo dos patas

jueves, 7 de octubre de 2010

Adolescentización

¿Es síntoma de adolescentización buscar un brebaje allá donde se cruza el río?
Si es así, malegro.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Fiestas, Fiestas, Fiestas!!!

Se acabó la paz. A estar feliz por huevos...

martes, 5 de octubre de 2010

Reflexiones encadenadas

I. La calma precede a la tempestad. El silencio chilla en mis orejas.

II. de I. Silencio, bendito silencio. ¿Por qué no venden un disco con el silencio grabado?

III. De tanto jugar con fuego te puedes quemar.

IV. Me encanta firmar sentencias de muerte. Lo que pasa es que no las cumplo. La moral es lo que tiene...

V. de IV. Me debería de volver amoral.

VI. Is the man the only animal who tropieza twice with the same stone?

VII. Esto me confirma que el hombre es tonto. Digo el hombre, lean entre líneas.

Final de viaje

¿Qué te queda cuando lo tienes todo?

Siempre me he marcado un objetivo, una meta. Un objetivo principal, de forma que para lograrlo siempre había que lograr unos objetivos intermedios y otros básicos. Hay que llegar a P. Para eso hay que pasar por O. y antes por U. Y, obviamente, hay que partir de I. Pues p'alante, que ya llegaremos. Te cuesta uno, dos, tres, diez años llegar. Pero llegas. Y te alegras. Pero solo un día. Porque ya has llegado. Ya está todo conseguido. Y la terrible pregunta de nuevo, ¿y ahora que? ¿qué puñetas hago yo ahora?
¿No sería preferible no haber llegado? ¿Por qué no puedo disfrutar de la cumbre después de la dura ascensión?

Analicemos el camino. Ha sido largo, dificil, complicado. He vivido momentos terribles, otros amables, otros simpáticos. Momentos límite, momentos en los que sería preferible haberse pegado un tiro, y momentos en los que ese tiro estaba de mas.

He tenido que renunciar a muchas cosas para llegar a donde quería. Siempre con la mente puesta en el objetivo final, anhelando llegar a él.

Pero la sensación de vacío que sentí una vez cumplido el objetivo fue indescriptible. Tan indescriptible que no me lo esperaba. Pensaba que una lluvia de globos, confeti y serpentinas caería del cielo, al son de la fanfarria trompetera, que anunciaba la muerte de una etapa y el comienzo de otra. Pero estoy moribundo de una y casi abortado en la otra, planteándome la eterna pregunta ¿y ahora que?

Busco entre mis respuestas la que me optimice, pero no la hallo. Miro hasta debajo de las piedras, entre los arbustos del camino. Miro a la gente que ya ha llegado a su hogar, feliz por ello. Y yo desde el armazón de mi casa a medio construir miro a mi alrededor, con bastante envidia por otro lado, como todo el mundo tiene su hogar montado, y el mío sigue como estaba, vacío por fuera y vacío por dentro, después de haberlo tenido lleno. No entiendo en qué punto dejé que se lo llevaran todo. Conociéndome como me conozco hasta lo mismo les ayudé.

Continuará...

lunes, 4 de octubre de 2010

Resfriado y acordes

Tremendamente resfriado y sin ganas de ir al médico. Hasta me duele la barriga. ¿Gripe? Ajolá.

Me acosan los acordes, pero en el fondo me alegro de ello. Ya está bien de tanta chorrada que no sirve para nada. Tengo un par de semanitas para prepararme a fondo y será cuestión de empezar a hacer escalas. Tengo ganas de empezar a tocar algo que suene bien. Pero hay que tener paciencia. Y ser perseverante.

Sigo sin saber qué pensar de ti. Y lo que te rondaré...

domingo, 3 de octubre de 2010

Reflexiones rápidas

I. La lengua está mal puesta. En algunos casos debería estar en el otro extremo del aparato digestivo.

II. Desconfía de los arbustos fosforescentes cercanos a la carretera.

III. Sobre el cambio. La huida hacia adelante puede no ser cambio, pero por lo menos no te estás quieto. Cuando menos, disimulas.

Jartazgos (Vol II)

Qué listo es mi P.F. (no confundir con Pink Floyd)
Haciendo la cama con Matemáticas...
A ver si te aplicas el cuento para tus enseñanzas, so F.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre cambios

La vida fluye, se transforma, evoluciona, pero realmente seguimos siendo los mismos. Expresamos nuestras inquietudes de otra forma, pero en el fondo somos seres inseguros que buscamos en los demás lo que no encontramos en nosotros. Nos amamos o nos odiamos, dependiendo del día y de la hora, según lo que el mundo a nuestro alrededor nos condiciona en cada momento. Es la relatividad de la vida en sociedad. La dictadura del bien común.

¿De dónde nace el deseo de cambio? ¿Depende del individuo o de la sociedad? Cuando presionamos a alguien a veces experimenta deseos de cambiar, a veces deseos de quedarse como está y a veces la indiferencia más absoluta, que no sabemos si es rebeldía o pasotismo. Pero, ¿es inteligencia? ¿es autodefensa? ¿es libertad?

Deseamos cambiar, a veces como un muelle que está a punto de saltar en nuestro interior. Pero raramente los cambios son propios, sino que son sobrevenidos. Una buena mañana te levantas y en vez de tomarte una magdalena eliges una galleta. Lo mismo que una tarde te levantas de la siesta y descubres que ya no te gusta el color del techo de tu habitación. Igual que una noche, que al acostarte te preguntas cuándo perdiste la ilusión por buscar algo nuevo en cada día y por qué te resignas a que tu vida sea como es. Y es cuando la ilusión del cambio te llena, pero en el fondo no haces nada para buscarlo. Esperas que las galletas te den los buenos días por la mañana, que el techo se torne mágicamente de otro color y que en tu vida se convierta en lo que siempre quisiste. Pero eso nunca pasa.

Y es cuando decides, por ti mismo, hacer algo nuevo, apuntarte a un gimnasio, cultivar bonsais o comprarte un perro. Y estás feliz de nuevo, pero te asalta la duda de si todo lo nuevo que estás haciendo para cambiar tu vida es en realidad una huida hacia adelante, bien porque no sabes qué hacer o por no pensar en aquello que realmente te preocupa, que es el motor de tu deseo de cambio, y que no hay manera de abordar.

A veces no somos lo suficientemente valientes para cambiar aquello que está en nuestras manos. Sabemos qué hacer. Pero no nos atrevemos.

Y es que en el fondo no quiero. Al menos de momento.

Confesiones móviles

Escribir lo que van a leer a continuación les puede resultar sorprendente. Un líder mediático como yo no debería contar estas flaquezas, pero las noches se me hacen interminables. Apenas descanso. Mi cerebro me atormenta, las pesadillas me ahogan. El dolor es insoportable. Es una carga que necesito compartir, a riesgo de quedar en evidencia. Pero he de confesar que ya no puedo mas.

Soy un adicto a los móviles.

Sí. Hay gente que fuma. Gente que bebe. Pero yo no puedo vivir sin teléfonos móviles.

El caso es que yo vivía feliz, ajeno a la tecnología. Pero un familiar se compró un teléfono móvil. Ahora un móvil es realmente móvil. Antes necesitabas un carromato para llevarlo y tres kilómetros de cable para poder tener siempre batería. El caso es que subyugado por el maravilloso hecho de poder hablar con quien quieras sin necesidad de cables, exceptuando el del cargador, claro, pasé por una tienda y compré uno. Dado su tamaño no solo servía para hablar sino también para pisar papeles, como arma de defensa y tope para las puertas. Para que luego digan de los móviles multimedia.

Mi vida transcurría feliz hasta que un amigo me dijo:

- Yo es que tengo dos, uno para el trabajo y otro para uso personal.

Un mundo se abrió ante mis ojos. ¡Se podían tener dos teléfonos! Raudo acudí a la primera tienda de telefonía móvil que encontré y me compré otro teléfono, por supuesto para el trabajo. A la salida de la tienda me acordé de que estaba en el paro. Me dio cosica entrar a devolverlo.

Entonces caí en una espiral de autodestrucción dorada. Compulsivamente entraba en las tiendas de telefonía, haciéndome el interesante, mostrándome como potencial cliente, aprendiéndome todas las tarifas de memoria, llamando todos los días a atención al cliente. Mis amigos me abandonaron como un vulgar bote de desodorante. Mi novia me dejó. No tenía, por eso no me dolió mucho, la verdad. Mi familia me echó de casa. Mi vida se quedó sin batería, digo, sin cobertura.

Intenté seguir comprando móviles para llenar el vacío existencial, pero me prohibieron la entrada en las tiendas. Yo soy el responsable de que todas las tiendas de telefonía tengan un guardia de seguridad y una foto que dice: "No vendan móviles a este hombre". Entendí que solo quedaba quitarme la vida. Ya lo tenía decicido, lo haría ahorcándome con un cargador.

Y fue entonces cuando descubrí que mi vida tenía que cambiar. Me apunté a moviladictos anónimos y conocí a gente como yo. Hay más gente adicta de la que parece. Concretamente otra persona, yo, y nuestros respectivos amigos imaginarios. Nos los inventamos para ser menos patéticos. Bueno, quizá esto último no debería haberlo dicho, pero ya que está escrito...

Los comienzos fueron difíciles, pero no desfallecimos. A veces nos entraba el mono. Nos disfrazábamos y comprábamos. Pero cada vez menos. Lo hacíamos a escondidas del otro, pero en el fondo sabíamos que nos engañábamos. Pero con ayuda psicológica conseguimos desengancharnos poco a poco. Hasta que un día me llamaron para cambiarme de compañía. Y les respondí que no.

Mis amigos volvieron a llamarme. O eso me dijeron, porque el caso es que con tanto número no me localizaron. Mi familia tuvo que tirar las cajas de los móviles que acumule para volver con ellos, porque es que no había sitio. Gracias a ello se convirtieron en los dueños del negocio del cartón y ahora somos ricos otra vez. Y yo he conseguido desengancharme del todo y me he convertido en una persona normal, feliz, útil para la sociedad.

De todo se sale. Y estoy muy orgulloso de mi mismo.

El caso es que Vodafone me ha dicho que me regala mil puntos para cambiar de móvil. A ver si tengo un rato y me acerco a la tienda...
No podrán con nosotros porque somos la gente

jueves, 30 de septiembre de 2010

Avecrem codificado

Dicen que soy zanahoria extraída del suelo, en los dos sentidos que se me ocurren. Quizá pueda haber mas. Estoy demasiado cansado para pensarlo.

Y para colmo, no me quieren casar...

Ser zanahoria tiene sus ventajas. Nunca serás nada más que una zanahoria. No podrás ser otra cosa. Mola, porque tiene una h intercalada, y eso siempre da glamour y distinción.

Pero la zanahoria que admite que no puede ser otra cosa que una zanahoria es feliz, puesto que no espera otra cosa. Se conforma con su vida vegetal, esperando ser elegida por algún interesado comprador o compradora que la lleve a su casa. Pero mi yo zanahoria ni siquiera espera ser comprado. Mi objetivo como zanahoria que soy es disfrutar de las cosas que hago como zanahoria, que a saber cuales son. Si las supiera sería una zanahoria plena, feliz, una zanahoria realizada, incluso como esas que tienen una frondosa mata verde y que mi frutero disfruta vendiendo.

En cierto sentido soy una zanahoria incompleta, algo sucia, recién salida de las entrañas de la tierra, que nadie ha limpiado, incluso que han dejado en algún lugar para después, pero fue olvidada en otro momento y en un lugar equivocado, puesto que allí sigue, esperando ser útil en su zanahoriez. Y en esas estamos.

Pero la zanahoria no quiere ser cortada, es como es, se acepta a si misma, con todas sus cosas malas y con alguna cosa buena. La zanahoria sabe que puede servir de alimento, pero no quiere alimentar a nadie. Y las bocas que elige o la escupen o la desprecian. También es cierto que encuentra bocas que la paladean como un manjar, con todas sus vitaminas y minerales. Incluso con omega 3, que ignoro si tendrán. Yo lo pongo, y así quedo bien.

Estoy muy cansado. Sólo pido 18 horas de clase. Y nada mas.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

No me apetece ni cambiar de móvil

Mi mundo se desmorona. Se me amontonan las malas noticias. Y no me apetece luchar contra ellas. Para que nos vamos a engañar.

Creí que había encajado lo de mi amigo C, pero resulta que no. Me preocupa y se me nota. Y tampoco creo que sea algo para que todo el mundo lo sepa, pero por una vez no quiero ir dando demasiadas explicaciones. A ver qué me encuentro cuando vuelva a la beato capital.

Luego está el trabajo. Por primera vez en mi vida quiero que pase el año, quiero verme en junio, quiero verme jubilado, quiero verme muerto. No quiero saber nada de nadie, no quiero que nadie me cuente su vida, no quiero consejos, no quiero ayudas, no quiero nada más que ir de ocho a tres y encerrarme en mi casa. Aprender a tocar y olvidarme de todo, quiero estar en mi mundo ser feliz yo mismo con mi circunstancia, sin saber nada de nadie, quiero ser borrado de la cabeza de todo el mundo. Quiero que me ignoren, ser un cero a la izquierda, quiero ser un ente inferior, menos que una piedra que yace subiendo en el camino. No quiero que nadie me quiera, ni quiero que nadie me odie, quiero ser indiferente, como el agua, traslúcido, insípido. Ni siquiera debería ser como el agua, porque su sonido es relajante. No quiero comparaciones, no quiero nada más que no existir en los libros. Quiero ser una nada, quizá es lo que siempre fui, o nací para ser, pero un día me creí algo.

Quiero ser frío, no ver caras largas, saber que no puedo hacer nada y ni siquiera intentarlo, porque no quiero que me hagan sufrir. Nunca más. No entiendo cuándo dejé de ser como era y empecé a ser como fui. No entiendo que haya personas a las que yo pueda caer bien, si yo siempre fui un paria! Dios, cuando perdí el control de mi nada y empecé a creerme alguien!!

Y luego estás tu. Un día me quieres y al otro me odias. Nunca sabrás el daño que me haces. Me equivoco, lo vas a saber. La pregunta es si entonces te arrepentirás. No hay tal pregunta, sé que no. O por lo menos no lo mostrarás, con lo cual aunque sea que sí será que no. No sé por que te seguí. No sé por qué te sigo. Debe ser mi natural tendencia a la autodestrucción. No entiendo por que muero si no veo un sobre. Por qué me tomo en serio lo que me dices. Por qué me enfado cuando dices que me odias, me prometo a mi mismo que esto se va a acabar y feliz por la decisión, me traiciono cuando vuelves a mi, llorando porque me necesitas, me engatusas con cuatro palabras y caigo rendido a tus pies, llorando de alegría porque me permites ser tu felpudo. Y entonces me planteo si realmente, en el fondo de tu corazón, hay algo que me permita sentirme dichoso porque me quieres, aunque sea una brizna. Y entonces yo me siento mal, porque me traiciono a mi mismo. Inconsciente e inconsecuente. Suicida total. Como siempre, en mi tradición más ancestral. Lo llevo en la sangre.
Y cuando me odias pienso en todo lo que hemos compartido, pienso que me he engañado a mi mismo, creyendo que realmente eras una persona y luego eras otra. Y pienso que he hecho mal. Y es cuando vienes como un corderito de nuevo a mi, haciéndome creer que soy tu pastor, cuando siempre has sido tu el guía. He de reconocerte ese mérito.

Aclárate. Sabes que necesito verdades absolutas. Ámame u odiame, pero no te quedes en mitad. Sabes que no lo soporto.

Necesito huír del jaleo, encontrar un sitio donde nadie sepa quién soy, donde el bullicio o el silencio maten mis pensamientos. Necesito Londres. Una vez mas. Pero esta vez, solo.

Y sin renovar la permanencia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Acordes

Primera tarde de ensayos. Me duelen las yemas de la mano izquierda, pero estoy feliz. Paso del mi al la sin mayor dificultad y sin mirar. Incluso el re no se me resiste ya. Habrá que ganar velocidad. Hay que sacar tiempo. Que le den a los cursos...

Mi cabeza sigue pensando que debo hacer un horario, pero o bien todavía no he rodado el curso, o es que mi cuerpo se niega a volver a viejas costumbres. Si es que estoy ya muy mayor para según que cosas.

Te sigo odiando, aunque en el fondo sé que no. Me tengo que hacer a la idea un día de estos. Me doy de plazo mediados de mes.

Todo por un ISBN

Mira por donde a mis 31 años me van a publicar una cosa. Con su ISBN y todo. Cosas veredes, Sancho...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Verdades

¿Por qué no puede haber verdades absolutas, inmutables? ¿Por qué no puede existir una verdad a la que consultar cuando no sabes si estás en lo cierto? ¿Por qué no un libro de las respuestas, donde su seguridad nos caliente con su fuego? ¿Por qué hay siempre que toparse con el muro de la inseguridad?

En resumidas cuentas, ¿por qué algunas cosas no pueden ser más fáciles?

Comenzar

Hoy he comenzado las clases de guitarra. Hacía mucho que no me ilusionaba tanto un comienzo. Gracias a Internet he afinado la guitarra, y estaba bien hecho, con lo cual me he alegrado un montón. He sabido hacer algo bien por mi cuenta. Algo en lo que no soy especialista o tengo remota idea. Luego los acordes. El primero, un poco lioso. Los demás, bien. Mis dedos son todavía algo torpes, pero espero poder mejorar. Mañana mis dos horitas practicando no me las quita nadie. Si pudiera dedicar dos horas diarias... Dejaré para el fin de semana aquello que me da de comer y la semana a disfrutar. ¿Por qué disfrutar sólo dos días a la semana cuando se pueden disfrutar cinco? Si es que no puedo evitar que me gusten los lunes, qué se le va a hacer.

Tengo que escribir algo sobre que odio a alguien. Pero es que estoy muy feliz. Y lo peor es que, en el fondo, no debería estarlo. Aunque no sea culpa mía.

Te estás desvaneciendo. Para mí que tiras hasta ver dónde da la cuerda. Pero lo mismo se rompe. Y lo peor es que crees que lo estás haciendo por bien. Y en realidad es por mal. Te la vas a dar. Y no te vas a dar ni cuenta...

domingo, 26 de septiembre de 2010

El azar

Si es que soy un fan de lo aleatorio, me suliveia lo improbable. Nada más que por aquello de que lo mismo pasa... Pero cuando pasa... Oh God!!

No preguntes, que te puedo responder

Me preguntas si tras hoy he aprendido. Me dices que no te de explicaciones. Estás al margen de las conjugaciones. Dices que son unos niños. Me dices daltónico. Me preguntas si me enfado.

¿Y qué carajo quieres que te responda? Si te explico por qué me dices que no te importa, que no te dé explicaciones. Si no, es que huyo. O que soy tonto. Si estás al margen de las conjugaciones, entonces es que no eres nada. ¿Me hablas tu de infancia? ¿Sartén o alcuza? A fin de cuentas la tizne es la misma.

En lo de los colores lo mismo llevas razón, pero, ¿has oído hablar del concepto "satisfacción personal"?

Me parece que se te está yendo la cabeza. Y creo que me voy a sentar a ver cómo te explota. En parte por placer, en parte por curiosidad. Y créeme que lo siento, pero es la única forma en la que vas a aprender.

Compraré palomitas. Por primera vez en un año, no me va a importar engordar.

Desacompasado

Una vez más mis sentimientos se encuentran desacompasados. Estoy contento, tras un par de días de mucho movimiento, gasto, andadura y baño. Pero sobre mi cabeza vuelven a aparecer nubes negras. Parece que nunca le gano la partida a la vida, y a una cosa buena me opone una mala.

Estoy alegre, pero en el fondo no tengo motivo para ello. Gastar dinero es algo vacío, pero necesario. Disfrutar de compañía sí es algo que tiene sentido en sí mismo y que es necesario.

La nube negra que se intuía en el horizonte ya se ha instalado, rodeándome, recordándome que la partida se complica. Pero hay motivos para la tranquilidad. Otra nube igual llegó y se acabó por ir, aunque siempre acecha en el horizonte. Pero, realmente, ésto no nos lo esperábamos, incluso después de lo bien que salió todo hace un año. Un regate de la salud. Habrá que esperar. Y rezar.

Se agradecen conversaciones sinceras.

Cosas que pasan, volumen I

Entre tu y yo, una ciruela es para siempre

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una semana

Y hace una semana que volvimos a empezar y parece que ha pasado un siglo. Pienso que todo ha cambiado mucho en apenas dos meses, pero en realidad todo sigue igual. Nuevos compañeros, pero viejos oficios. Intentar llevar el ascua a nuestra sardina. Cada uno en el sitio que le corresponde, pero a veces la línea se vuelve fina, tan fina que se traspasa y la tragedia acecha.

A fin de cuentas no somos más que personas, con nuestros miedos, inseguridades y valentías. Con nuestro orgullo, vanidad. Con nuestros sentimientos. Me gustaría ser una máquina, apretar tornillos, pero no puede ser. Este trabajo no puede ser de autómatas, aunque en realidad lo es. No somos más que una cadena de montaje, fabricamos mentes rellenas de conocimiento, más o menos preparadas para el día de mañana. Se van y no regresan, como tiene que ser.

Nos quedan nuestros recuerdos, lo único realmente nuestro y que nada nos puede arrebatar. ¿Nada? Ni siquiera tenemos la certeza de que nada nos impida no recordar. A fin de cuentas, si quitamos todo, si exploramos nuestros sentimientos... ¿qué nos queda? ¿qué somos a fin de cuentas? ¿miembros de una familia? ¿componentes de una sociedad? ¿contribuyentes a fin de cuentas? Nacemos, vivimos y morimos. ¿Y al final que nos queda? ¿De verdad todos somos tan vacíos? ¿O es que realmente no hay nada de nada?

Y todo esto porque hace una semana empezamos de nuevo

martes, 21 de septiembre de 2010

Batallas

Supongo que a veces se gana y a veces se pierde. Jugué con el corazón y perdí. Y de camino jugaron conmigo. O no. Pero era algo que se veía venir. O no.

Te escribo y no sé qué eres. O sí lo se...

Maldita sea mi vida...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Tarde de tormenta

Me dirigía yo, tan feliz con mi guitarra de cinco cuerdas, porque una esta rota, a comenzar mis clases de guitarra. Obvio, por un lado. Una negra nube aparecía por lontananza, en un cielo que amagaba tormenta pero que no acababa de decidirse.

Pequeñas gotas caían dubitativas de camino a la escuela, donde me esperaba mi futuro profesor.
Y yo con mi guitarra de cinco cuerdas, porque una estaba rota, al hombro. Una vez acordado el horario, rompió, pero bien roto, a llover como si no costara.

Sorprendido por esta tormenta, y preguntándome donde webs está mi paraguas, decidí esperar a que escampara, pero no lo hacía. Cuando la lluvia se tomaba un breve receso, decidí ser valiente y lanzarme al ruedo de mármol, que en realidad eran unas escaleras hacia abajo en plan cataratas del Niágara, donde, por otro lado, no se podía uno niagarrar...

Saqué mi fiel chubasquero londinense de la funda de la guitarra, metí el palo de la misma en la capucha y comencé a andar algo temeroso para salir de los soportales del patio. Pero vi que estaba rodeado. Agua por todas partes. Me acerqué al quiosco de música para cobijarme y vi que un río de agua bajaba camino del super de los conchillos. El nivel de agua crecía amenazadoramente y empecé a calibrar varias opciones. Usar mi guitarra de cinco cuerdas, porque una estaba rota, como improvisado crucero, ponerme a tocar en el quiosco y sacarme unas pelillas... muy posiblemente esta segunda opción habría implicado más lluvia. Me armé de valor y sin ayuda de mi querido patito de goma me lancé al río.

El chof de mis zapatillas fue instantáneo. El agua me caló completamente. Crucé y salí corriendo calle arriba. Todas las canales tiraban a matar. Me sentí como un Bruce Willis cualquiera por las calles. Hasta que sano y salvo llegué a casa, con el corazón encogido y la piel mojada. Mi guitarra de cinco cuerdas, porque una estaba rota, descansa sobre mi cama, exhausta. Veinte años de ignorancia y una tarde de lluvia han debido ser mucho para ella.

Descanse en paz.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Viajes inminente

Si en el fondo la culpa es mía, por creerme la realidad que me gustaría que fuera en vez de admitir que mis ojos no me engañan. El que se engaña soy yo.

Compás de espera hasta el viernes.

Que no se me olvide echar gasolina.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Estrenos

Ya he comprado la funda y 6 cuerdas. La guitarra está algo hecha polvo, pero la experta dice que suena bien, así que solo basta cambiar las cuerdas y ya está. Que me enseñen. Y, por supuesto, a practicar. Ya estoy buscando guías por internet, espero que sean de utilidad. Me emociona empezar a tocar un instrumento, ha sido una de mis ilusiones. Disfrutar de la música. Y ahora poderla disfrutar más, desde dentro.

Mañana de compras y cervezas. Boda próxima, en junio. Mira por donde, me va a venir bien. Junio es sinónimo de depresión.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Retornos

De vuelta otra vez en la beato capital. Se fastidió la noche de tapas. Y la excursión al ikea. Tampoco ha sido un drama... El lunes, si el tiempo y la autovía lo permiten lo intentaremos.

Hemos desempolvado la guitarra. Está hecha polvo, pero parece que suena bien. Habrá que poner cuerdas y comprar una funda que no sea tan carpeto-vetónica, porque parecería Julie Andrews recién llegada a la casa de los Von Trapp. Buscaremos alguna discreta. Mira que si aprendo...

Por otro lado, mediodía de reflexiones y mañana de evitación, que no levitación. De verdad que cada vez entiendo menos a la gente. Mira que ahorrarse 100 euros para dormir en el suelo... O se está muy necesitado o muy tocado. Tampoco puedo con el hoy te quiero y mañana te odio. Como buen matemático, o mal geómetra, necesito un sistema de referencia. Pero, a ser posible, inmutable y permanente. O por lo menos, que se le vea venir.

¿Por qué siempre me equivoco al elegir? Al menos eso me da esperanza. De tanto equivocarme espero un día acertar. Aunque sea por pura casualidad, porque a estas alturas ya no se siquiera si lo merezco.

No se me olvida lo del relato del cuadro. Me falta darle forma. A ver si en una de mis noches de insomnio se me ocurre algo.

¿Y este insomnio a estas alturas?

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Mesías, 1º Parte

Me estoy reencontrando con Haendel.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Reencuentros inesperados

Parecía todo perdido, pero hace falta que todo cambie para que todo siga igual. Tan cierto como extraño. Qué curiosa es la vida. Y qué caprichosa...

Vuelvo a empezar, pensando si me he equivocado y en cuál va a ser el día después.

Vuelvo a pensar.

martes, 14 de septiembre de 2010

La víspera

Mañana empezamos. Otra vez la rueda vuelve a girar y no se detendrá durante durante 10 meses, porque son 10, no 9. Volver a empezar, con las lecciones que se ven y las invisibles. Mucha responsabilidad, porque lo que antes parecía un juego ya no lo es. Empiezo a verme viejo, por culpa de mi barro. Mis manos empiezan a mancharse por el paso del tiempo y de mi materia prima. Aunque parezca que el tiempo no pasa, se va volando, sin decir nada.

Y muchas preguntas sin respuesta, en parte porque no sé que responder, en parte porque no las quiero responder. Y es mejor centrarse en esas cosas que distraen mi mente, que son mundanas y materiales, porque... nunca se por qué.

Mañana empezamos, la rueda vuelve a girar. Esperemos que para no detenerse nunca.

Y a ver si tengo ánimo y ajusto cuentas con mi presente más recientemente pasado

domingo, 12 de septiembre de 2010

Carretera y manta

Kiss & A334, maravillosa combinación

Jartazgos (vol I)

Que jartura de frases hechas.
Y qué jartura de frases encadenadas.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mañana de sábado

Gente y calor, incluso para las fechas.
Me preocupan mis pensamientos. Agotado antes de empezar.
Esperaremos, pero veremos a ver.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Insuperable, demoledor. Y hasta real

Y alejate de mi amor....
Yo se que aun estas a tiempo....
No soy quien en verdad parezco....
y perdon no soy quien crees YO NO CAI DEL CIELO

Si aun no me lo crees amor............
y quieres tu correr el riesgo

veras que soy realmente bueno

en engañar y hacer sufrir

a quien mas quiero...


Camila - Aléjate de Mi

http://www.youtube.com/watch?v=UkhRdn-few0&ob=av2n

Volviendo

De vuelta en la beato-capital.
Como te salgas de la "normalidad" te crucifican.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Reparto y espejos

Satisfacción. La cosa ha ido bien.

Deberían prohibir los espejos...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Plantas y otros animales

Lo mejor para que una planta crezca es no hacerle ni caso.

martes, 7 de septiembre de 2010

Mi estado de ánimo

soledades y pérdidas

en efecto, nadie nace solo ni puede pretender estarlo. nadie puede permitirse el lujo de estar aislado de la sociedad. hay que ser muy fuerte para lograrlo, cosa que se puede intentar en incluso conseguir.

a veces pienso que la partida estaba perdida de antemano, pero no puedo dejar de seguir perdiendo. es una extraña adicción.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Espejismo-onanismo

Casi me da un susto al ver que alguien me lee. Es solo un espejismo.

Tentación onanista en el cortinglés. Me he contenido.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Llamadas

Te he notado algo triste. He debido decirte que llames a un amigo, pero no he tenido fuerzas.
Coletazos de un año maldito que se niega a irse.

¿Habría sido mejor ser joven ahora? ¿O hubiera pasado lo mismo y seguiríamos igual?

Malditas preguntas sin respuesta...

El coche fantástico

Llevo ya vistos un montón de capítulos, recordando la famosa serie de los ochenta. Me sigue gustando, aunque el paso del tiempo hace estragos.

KITT, te necesito.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sin pena ni gloria

Otro día, otro corte de pelo. Revisando antiguas películas. Me encanta "Cuenta conmigo". Quiero ver otra vez "Tomates verdes fritos" pero no tengo ánimo todavía.

Sigo asimilando la noticia.

He llegado a la conclusión que no se vivir sin ciertas personas. Podría cambiar, pero no puedo. Ya soy mayor. Me estoy haciendo viejo.

Ni yéndome de compras me animo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Varios pensamientos

Primero: No hay nada peor que confirmar ciertas sospechas. Es curioso, sabes que es cierto, lo asumes, pero no te lo quieres creer, a pesar de que sabes que, inevitablemente, te estás engañando. Hasta que te encuentras de bruces con la realidad. Y entonces... no te queda más que asumirlo. Por dura que sea.

Segundo: Las despedidas. Odio las despedidas. No soporto las despedidas. No me acostumbro a las despedidas. Adiós.

Tercero: Tres días seguidos escribiendo. Todo un record. Me siento orgulloso de mi mismo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Feliz año nuevo

Volvemos a empezar. El eterno retorno. Sonrisas, saludos, instantes previos al pistoletazo inicial. Y, como siempre, los últimos coletazos del curso que muere.