Detrás de la tiza
viernes, 25 de mayo de 2012
Con permiso
Los infames deberían ocupar en nuestras existencias el espacio justo que ocupa una pequeña caja dentro de un cajón o encima de un armario. A la vista tal vez no, pero sí a mano. No tirarla. Guardarlas todas. Cerradas pero a mano. Para no olvidar que siempre habrá una parte de infamia en nuestras existencias que desgraciadamente no podremos evitar. Por más que te eduquen para ser bueno con los demás, para tener valores, ética, ideales, siempre habrá un infame por ahí que venga pisando fuerte y queriendo descuajaringarte el chiringuito.
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