Detrás de la tiza
lunes, 15 de octubre de 2012
Pues a mi, también
En la librería la incomodidad del vendedor cuando nunca se le consulta por un libro y sólo se deambula por todos lados, y su castigo: seguirlo a uno por todo el recorrido de las estanterías convirtiéndolo de inmediato en un potencial ladrón, en cambio se relajan cuando las señoras les consultan : recomiéndeme un libro de regalo para un amigo que viaja, para alguien que se está separando , un libro para la amiga que le gusta lo oriental, etc …el libro en si es irrelevante , se venden libros “para”…. (ganas de decirle al final ¿tiene un libro para que me deje de seguir?)
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