Lágrimas en los pasillos. Impotencia e indefensión. Dos señoras cuchichean en la puerta de la habitación contigua. Hay que ser informada y tomar decisiones. Hay veces que no se puede hacer nada.
Es horrible estar aquí y oír según que cosas. Aunque, curiosamente, cuando uno se ve en ellas se ven de forma distinta, a veces hacen surgir el odio y, otras veces, la aceptación.
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