domingo, 13 de abril de 2014

La casa

Hoy, ya ha pasado todo. Ha sucedido todo demasiado rápido. Y, en cierto modo, la incredulidad no era del todo real. Porque todos tenemos nuestro tiempo contado.

He vuelto a la casa. Esa casa que siempre estuvo llena de señores mayores y gatos. Esa casa donde un día perdí parte de mi inocencia y donde me mataron mi ilusión. Y es que de tanto chocar contra un muro uno acaba sabiéndose perdedor.

El cuarto de estar estaba tal y como quedó antes de que saliera de casa, en su habitual y concienzudo desorden y sin gato. Bajé por las herramientas y al huerto y a veces me sobresaltaba el recuerdo. Los sonidos. Pero estaba solo. En la inmensidad de una casa vieja y achacosa.

Decidí dejar la luz de la escalera encendida. Luego volvería mi hermana a revisar a los gatos. Y volví de nuevo al cuarto de estar, que permanecía en el mismo desorden y, de nuevo, sin gato.

Y me sigue pareciendo increíble que ya hayan muerto todos.

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