lunes, 31 de diciembre de 2012

Nochevieja II

Como esto se anime más, va a parecer una funeraria.

Joyas del Youtube

Le matrimuan malafollé

Estaba yo en el super del cortinglés, con mis dos botellicas de aceite, buscando una caja en la que aposentarme. Puesto que está demostrado que siempre me ubico en la caja más lenta, decido no dar vueltas y elejo la del primer primo no par, que da justo a la calle de las aguas. Así no tendría tentaciones de coger otros artículos en la espera, que la psicología de los supermercados es muy malvada.

Al cabo del rato, cuando decido prestar atención a mi alrededor y salir de mis pensamientos, descubro que, justo detrás, se han adyacentado dos personas, hombre y mujer, con una conversación que se ha ido acercando poco a poco a mis oídos. Comenzaron hablando de que no iban a comprar champán, pero al final se acercaron por la botella. Y es ahí cuando comenzaron sus males. Que si en tal supermercado te pones en cola y la gente va pasando a la caja que te dicen, que si en otro supermercado te lo puedes tu pagar automáticamente... En ese momento uno piensa en espetarles que por qué no se han ido a ese supermercado, lo mismo que esa gente que habla maravillas de su país y pestes del tuyo, que es en el que vive. Pero la cosa seguía in crescendo. Hablaban también sobre el nivel de ocupación de los carros, que si hay que ver lo que compra la gente, qué carros más llenos. Y también sobre el pago. Que si con tarjeta la gente se despista y no sabe dónde la tiene, que si hay que tenerla preparada, que si vaya viejas torpes, que si las cajeras no se mueven, que por qué han quitado la caja rápida...

Yo, que me había propuesto tomarme la compra como una distracción o regalo de reyes, estaba ya a punto de la taquicardia. De no ser por el colón sifrédico que se había montado detrás me hubiera ido con gusto a hacer como que miro y sobresaltar a algún guardia de seguridad, pero tampoco era plan dada la avanzada hora de la mañana, casi tarde. Y en eso que se acerca una señora, con chaleco de pieles de dudosa autenticidad, con un carro infraprovechado solicitando pasar por el ya de por sí angosto pasillo mermado por nuestra presencia. Tras un infructuoso intento,la parte masculina del matrimonio del Moet-Chandón le dijo que diera la vuelta, que había mucha gente. Y tras una tensa negociación en la que estuvo a punto de tener a la estantería de los chicles como víctima colateral, la señora impostora en lo que a vestuario se refiere se volvió descriptiblemente cabreada por donde le indicó su reciente enemigo, que exhibió victorioso el champán.

Afortunadamente la cola aceleró y, tras desearle feliz año a la amable cajera y aparecérseme un ángel en sueños, volví a mi casa por otro camino.

Nochevieja

Este año, como novedad y para compensar la rapidez de Nochebuena, me he chupado mi media hora de cola en la caja 3 del supermercado del cortinglés.

o-o-o-o-o

Llamadas que te alegran, que te recuerdan que, a pesar de todo...

domingo, 30 de diciembre de 2012

Dejarse llevar. Dejarse esperar

Deambulo por las calles haciendo tiempo. No había nada que le gustase tanto pero a la vez angustiara como andar sin sentido, esperando que pasara algo que no ocurría o que se le escurría como agua entre las manos.

Desde hacía mucho tiempo que pensaba que eso era una metáfora de su vida.

Corolario

Las luces led son a la Tecnología lo que la Estadística a las Matemáticas.

Penúltimo por la tarde

No lo sabía, pero está hecho uno un as de lo que viene siendo ser un paje de SSMM. Tan solo basta tenerlo claro.

o-o-o-o-o

Bendita sea la inocencia de los niños. O el desconocimiento, que a efectos prácticos es lo mismo.

o-o-o-o-o

Las calles están tristes. Digan lo que digan, lo incandescente daba una magia a la Navidad que no la dan las luces led, por muy de colores que se pongan y por mucho que ahorren. No se si es eso, o el ánimo general, pero no parece Navidad. La gente pasea, que es gratuito, pero no se ve la alegría de esta época. Es como una cuesta de enero, pero con luces y gente mirando.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Síndrome del far niente

No sé ni en el día en el que vivo.

o-o-o-o-o

Como propuesta de mejora, guardar mejor las propuestas de mejora.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Actividades fascinantes

Opinar sin saber. O sin saberlo todo, que viene a ser lo mesmo.

Viernes

Levantarse y ver Supermán, que no levantarse como Supermán.

o-o-o-o-o

En algunos momentos, mi vida es un constante ejercicio de la virtud de la paciencia.

o-o-o-o-o

El noble arte del escaneado, como entretenimiento vacacional.

o-o-o-o-o

Oír el sonido de un mensaje. Mirar el móvil temeroso. Comprobar que es publicidad. Respirar aliviado.

o-o-o-o-o

Ya siento las mañanas de enero, en las que el sol brilla en el cielo pero apenas calienta. Y esa neblina que cubre el valle pero que no se disuelve hasta la noche.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Mañanas

ITV superada con gran éxito de crítica y público.

o-o-o-o-o

Por favor, me pone cuarto y mitad de programas de fidelización.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Tarde

Bajo al médico. En esta ciudad ya se está perdiendo la solera, y hasta los autobuses disponen de pantallas que te informan de por dónde vas y qué autobuses puedes tomar en la siguiente parada, usando la mágica expresión "correspondencia con las líneas..." Cierro los ojos e imagino ir en metro. Tantos años de obras con algo que puede hacerse con un simple gesto colectivo. En el colectivo, claro.

El oculista me ve muy bien, ensombreciendo mi futuro de venta cuponil. Me sorprende, porque no es poca la matraca que le doy a mis ojos. Supongo que la factura me la cobrarán con recargo. Me molesta el estómago. Las fiestas. Hipocondria, ¿es contagiosa?

Nos vestimos de Reyes Magos visitando unos grandes almacenes. Somos rápidamente despachados y soy rápidamente despachado hacia el súper, aquel destino para apartar a los hombres cuando ya no son útiles. Me ordenan hacer tiempo, pero no lo consigo. Aún así, aguanto pacientemente la primera planta. Esa planta que me prometiste que algún día visitaríamos juntos, pero que al final fue que no. Y, en cierto modo, me alegro.

Tiempo para la artesanía, el autobús lleno y el redundante, pues lo que antes se hacía en 5 minutos ahora se relaja hasta los 30. Pero vemos la ciudad de noche y eso supongo que también hay que pagarlo.

Aunque nos valga el transbordo.

Beethoven de provincias

No sé qué es más maravilloso, si ser sordo o hacérselo.

Mañana de bricolaje

He arreglado la persiana, domando la infame cuerda de plástico. He descubierto que la bisagra de la puerta se sale de la madera y que hace que el embellecedor del marco salte. Lo que se llama chapuza, en su sentido más clásico. Me conformo con apretar un poco los tornillos, con la esperanza de que salte el marco y, en dos meses, vuelva el puertero y echar sucedáneo de 3 en 1 (que vivan las marcas blancas)

La puerta parece que ya no hace ruido y se queda más quieta, pero en su ángulos más agudos, vibra. Mejora sustancial, me informan. Me sugieren aplica la misma técnica a la llave de paso del bidón. Lástima de vacaciones, que nos privan de tertulias políticas de mañana.

La persiana se muestra más dócil. El domingo me saltó por dos veces la desvencijada cuerda blanquiverde. Hoy he buscado los grampillones que con tanto amor clasificó mi tío en el sucio banco de madera, otrora de carpintero. Los hallé justo donde estaban. Y conseguí fijar la cuerda con él en la madera de la persiana, enhebrando el rebelde plástico por el agujero. Casi me da algo al pensar que la cuerda no tendría la longitud suficiente, pero erré en los cálculos.

Ahora pruebo que resista el apaño.

Qué curioso, lo mismo que yo.


martes, 25 de diciembre de 2012

Sorpresas que da el youtube

Versión normal y versión... mini.

Sermón de Navidad

La honestidad y la amabilidad: ganar poco y gastar menos, hacer, en general, a una familia feliz por la mera presencia, renunciar a algo cuando sea necesario hacerlo y no amargarse por ello, tener pocos amigos pero mantenerlos incondicionalmente y, frente a la misma condición sombría, ser siempre amigo de uno mismo: he ahí una tarea para la que se requiere todo lo que se tiene de fortaleza y delicadeza. Quien pide más, tiene un alma ambiciosa y quien exige tal empresa para considerarse exitoso tiene un espíritu anhelante. Hay en el destino humano un elemento que ningún tipo de ceguera puede desmentir: sin importar para qué estamos destinados, es un hecho que no estamos destinados para triunfar; el fracaso es la suerte que nos ha tocado. Esto es evidente en todas y cada una de las artes y las disciplinas, pero es clarísimo, sobre todo, en el discreto arte de saber vivir. Se deriva de aquí, pues, una agradable reflexión para considerar en el fin del año –y en el final de la vida–: solo quien se engaña a sí mismo encuentra satisfacción continua; la desesperanza del que desespera, por lo tanto, no es algo inevitable.

Sin ironías

Acabamos de celebrar la Navidad, con gran éxito de crítica y público.

o-o-o-o-o

Las vacaciones son, en cierto modo, como las gripes. Hay que pasarlas lo mejor que uno pueda.

Nochebuena

Acabo de cenar. Bueno, en realidad hace un buen rato que he acabado pero, por ser Nochebuena, hay que hacer algo de sobremesa antes de huir de la incomodidad de las sillas al ordenador más cercano. Cualquier otro día, a estas horas, rebosan las redes sociales que habito de las que me resulta tan complicado escapar. Pero hoy no, son las doce de la noche, el Niño está a punto de nacer y aquí estoy yo, con un entripado importante, delante de la pantalla del ordenador, que extraño si sé que no tengo cerca.

Nunca ha habido alegría en esta casa en Nochebuena. Cuando iba por mis tíos miraba a la casa de Pepe, el tendero, y oía tocar las zambombas y cantar villancicos. Y eso que no creían. Nosotros, tan puritanos en la fe y sus dogmas, nos limitábamos a celebrar la cena y, una vez acabada, disolver la reunión, que tampoco era plan. Mi tío Paco sí se quedaba un rato más, pero poca historia. Había que conformarse. Siembre hubo que conformarse.

Ahora la Nochebuena es lo mismo, pero con menos gente y más gatos. Ya ni ponemos el lavavajillas, que desde el arreglo de la cocina siente nostalgia de los otros electrodomésticos y, en venganza, hace saltar los plomos. Tampoco pongo el Belén en mi cuarto, básicamente por las prisas de la venida y la pena de la ida. Es como descafeinar las fiestas. O como la Navidad en cápsulas, pero sin máquina que las procese.

Supongo que lamentarse del pasado no tiene mucho sentido. Ayuda a hacer terapia, pero poco más. Aunque debería ser más que suficiente.

Por cierto, feliz Navidad.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Bautizo

Si de verdad quieres conocer a un hombre, dale un hijo.

El día de Nochebuena

Y aquí estoy, un año más, en la cola de la caja número 5 del supermercado del Corté Inglés, con la consabida compra de última hora, con la novedad de que no sé si será necesaria. Pero yo estoy aquí, que las tradiciones son las tradiciones y hay que mantenellas.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Inventos del maligno

Esta noche, como es habitual, he procedido a darme mi reglamentaria ducha diaria. Este hábito higiénico es, para mí, uno de los mejores momentos del día, junto con el de irme a dormir y el de llegar a casa después del trabajo y, además, me valió para obtener el premio "Chicle de Menta 2012" al profesor más higiénico, recogido este año en una magnífica ceremonia acompañada de vino y berenjenas. Además, hoy contaba con una motivación adicional, y es que mañana voy a ver a mi asesora bancaria, de la que estoy platónicamente enamorado. Yo creo que se ha dado cuenta y ha empezado a llamarme y mandarme mensajitos, con la excusa del plan de pensiones y del seguro del coche, pero yo creo de que se muere por mis euros. En fin, mañana saldré de dudas.

Así que me he desnudado y he girado el grifo del agua caliente, esperando que se obrara el milagro. Pero el milagro se resistía. He cerrado el grifo para comprobar que, en efecto, había girado el grifo adecuado en el sentido correcto confiando en que el agua caliente brotara de la alcachofa, pero tampoco. Así que me he envuelto en mi albornoz azul cielo con un timón bordado en rojo en la solapa y he bajado en busca de la avería.

Una vez ante el aparato, he pedido a mi ayudanta que girara el grifo del agua caliente y he podido comprobar que el calentador no se ha estremecido. Sorprendido, me he dirigido hacia el vademécum del calentador y he localizado la sección de averías tontas, cuya consulta es imprescindible para que el servicio técnico no te tome por idiota y, de camino, te clave 60 euros por el desplazamiento (curiosamente, en segundas averías en un determinado plazo no te lo cobran, por lo que el concepto facturable presenta bastantes dudas en su legitimidad)

Afortunadamente no ha habido que leer mucho. El manual decía que si no se encendía la pantalla LED es que le faltaba pila y nos sugería que, en caso de querer usar el agua caliente, las cambiáramos. Yo, en mi pueblo, tengo un calentador un poco burlón, pero efectivo, con un botón que tengo que apretar mientras con la otra mano le doy gas. De hecho, la sujeción del botón es tan campestre que, de tanto encender, se afloja y salta y hay que recolocarlo girando una ruedecica embellecedora. Pero este calentador de ciudad, tan refinado él que hasta te informa de la temperatura del agua tras pasar por sus llamas, dispone de un encendedor a pilas que, tras unos clicks imperceptibles hace prender la llama. Pero en ausencia de chispa, la llama no prende y el aparato queda un tanto inservible.

Así que una vez detectada la avería y localizado el repuesto piloso he procedido a la búsqueda del compartimento de las pilas. Lo he encontrado, pero no había manera de acceder a las baterías. A punto he estado de desconectar varios cables, pero la prudencia me ha podido. Equipado con una linterna de tamaño vidaliano, he hurgado sifrédicamente por las intimidades del aparato durante un buen rato, pero nada. Así que decidí resignarme y confiar en una colonia fuerte para mi entrevista del día siguiente. Justo cuando estaba a punto de volver a entrar en casa, he visto que el botón del calentador, el del cero con el uno dentro, estaba un poco más salido de lo habitual. Así que lo he apretado y he pedido a mi ayudanta que abriera el agua caliente. Y, ¡Aleluya!, el milagro se produjo, pues en la pantalla apareció un prometedor 6º que comenzó rápidamente a subir hacia las más altas cotas descritas por Celsius.

Y la pregunta es ¿quién ha desapretado el botón? Inmediatamente me he puesto a intentar resolver el enigma y creo que he llegado a la solución. Muy posiblemente haya sido el gato que, en su afán por sobarse contra todo, haya desapretado sin querer, o queriendo, que con los gatos nunca se sabe, el botón. Así que me he metido de nuevo en casa, me he duchado sin mayor incidencia y ahora les escribo esto completamente limpito, aunque algo azorado por mi torpeza en lo que a calentadores se refiere.

Post-

Lo malo de encariñarse es luego olvidar.

Dudas

No sé si es pecunio o peculio. Pero seguro que no es peagosto.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Previsiones

Las teletómbolas son lacrimógenas.

La suerte que tenemos es que, como dentro de no mucho todos seremos pobres, se extinguirán como los dinosaurios y serán una leyenda que se podrá contemplar en los museos.

Noticias que parecen mentira, pero que son ciertas como la vida misma XXXIV

Hoy es el día de comienzo de las vacaciones de Navidad. Unas vacaciones en las que nos reencontramos con nuestros seres queridos, medianamente queridos, o bien directamente toca hacer el paripé anual mientras nos comemos el pavo, el besugo o lo que toque.

Y para acudir al encuentro de los seres queridos son necesarios los medios de transporte, porque tampoco es plan de hacer senderos kilométricos. Es por ello que, en estas fechas, ropuertos, puertos y estaciones de tren y hartobús se colasan, literalmente, de miles de criaturas ávidas del reencuentro familiar.

Pero, sin duda, el medio de transporte más usado es el coche. Por eso todos los años la DGT prepara las denominadas "Operaciones Salida", suponemos no se referirán a nadie en concreto, en las que se presta una mayor atención al tráfico mediante el despliegue de más efectivos, aunque a veces se use también tarjeta. Y es precisamente la DGT quien nos proporciona la noticia del día, puesto que ha comunicado que este año es preciso registrarse para tomar parte en la misma.

Según un portavoz: "Todos los años nos encontramos con este problema. Contamos un determinado número de desplazamientos y al final son más o menos. No acertamos nunca. Así que, a partir de ahora, el que vaya a desplazarse, que se registre"

Atendiendo a las indicaciones de la DGT, el proceso de registro no puede ser más sencillo: "Accedemos a la web de la DGT, pinchamos en el especial de la operación salida e indicamos desde donde salimos y hacia donde y en qué fecha. Entonces, se genera un número que debe fijarse al parabrisas en un lugar visible y un resguardo que, en caso necesario, se debe mostrar a la autoridad competente"

También nos informan que "se han tenido en cuenta los posibles imponderables que se pudieran presentar. Así, si se viaja con niños se tiene un margen de tiempo, establecido entre los 5 minutos y las  horas, debido a que los constantes "Papá, pis" o "Papi, ¿cuando llegamos?" pueden desestabilizar la convivencia en el vehículo."

Por otro lado, desde la DGT se insiste en la importancia de mantener el itinerario y fecha previsto, ya que "en caso de que no se mantenga, habrá que anular el registro y hacer uno nuevo, en el que, en concepto de anulación y reajuste, habrá que pagar una pequeña tasa de 50 euros, impuestos fueraparte."

De hecho, he podido comprobar hoy que los agentes de la meletérica estaban aplicando la medida. Por ejemplo, el vehículo anterior al mio se ha tenido que dar la vuelta por no disponer de registro en la operación salida. A otro se le ha permitido el paso porque no formaba parte de dicha operación. Su conductor ha tenido que demostrar que "tan solo iba al puticlub a echar un ratillo con la Eufrasia". Menos mal que uno es precavido y lee el BOE con el desayuno, que si no, allí me quedo.

En fin, avisados están. Regístrense que luego, cuando en la tele hablen de la operación salida, les dará gustirrinin saber que han formado parte de ella.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Cambios

Dejar un puesto para tomar posesión de otro.

o-o-o-o-o

¿Lo habré conseguido?

jueves, 20 de diciembre de 2012

Preguntas pre-apocalípticas

Ahora que pienso, ¿que sucederá si se acaba el mundo? ¿Se irá todo a negro, como Telemadrid? y, ¿qué pasará con la comida que todavía no ha caducado? ¿Sobrevivirán las latas de sardinas de Antonio, esperándose a desintegrarse al día de su caducidad? Menos mal que he acabado la fruta y no me tengo que llevar nada, que las latas quizá sobrevivan, pero los perecederos es una pena que se pierdan

Por otro lado ¿Qué pasará con la lotería? ¿Nos devolverán el dinero o directamente se lo quedará todo Hacienda? ¿Hacienda seguiremos siendo todos ahora que no hay nadie? ¿Seguirá habiendo crisis después de acabado el mundo? ¿A qué hora comenzará el juicio final? ¿Vamos a ir uno por uno o en bloque, en plan Núremberg? ¿Proporcionarán abogado o nos darán uno de oficio? ¿Podremos recurrir, aunque sea pagando tasas?

Desde luego, que jaleo es todo. Espero que tengan todos los flecos cubiertos, porque si no, esto va a ser un caos. Como si se acabara el mundo, propiamén.

Una sugerencia

Espero que, si mañana se acaba el mundo tal y como lo vienen diciendo durante los últimos tiempos, lo haga por la tarde, que me daría mucho coraje tenerme que levantar para nada.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Metáforas


De aquí.

España tira p'alante

Leyendo noticias como esta, uno recupera la fe en su país, o lo que sea. Aún no se ha puesto en marcha el metro que no es metro, sino tranvía, pero ya están aquí las máquinas expendedoras de billetes, para que la ciudadanía (fantástica palabra) vaya en romería a admirar el aparato expendedor y se familiarice con sus múltiples funciones y posibilidades, justo como si se tratara de un nuevo monolito kubrickano o kubrikense.

Además, en la foto pueden admirar al político de turno comprando un billete que no podrá utilizar. Qué gran metáfora, dicho sea de paso.

En fin, que por fin estamos saliendo de la crisis. Con la fuerza de una locomotora.

Ni tampoco quiero

Reconozco que mi deporte es el visionado del salto de altura. La lástima es que muchos caen. Pero bien es cierto que no es necesario conformarse.

o-o-o-o-o

Ha faltado poco. Menos mal que he estado fino, que no convincente.

o-o-o-o-o

Todavía no hemos empezado con las fiestas y ya me siento pesado.

Evaluaciones II

Quiero ser malo, pero no me sale.

martes, 18 de diciembre de 2012

Evaluaciones

Está loca de ATAL.

o-o-o-o-o

Siento lástima por el último de la lista, cuando todos se quieren ir. Aquél al que se le conculcan sus derechos evaluativos por llegar un minuto antes a casa.

o-o-o-o-o

Lo de los dulces empieza a ser preocupante.

o-o-o-o-o

 Bien es cierto que las de Navidad son las mejores, pero también las que más engordan. Al profesorado, claro.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Guerras

En todo momento, hemos de suponer que el enemigo es más inteligente.

Apocalipsis matinée

Castillo de naipes

Y justo cuando había decidido... me sobornas.

Lunes

Ver la vida tras una pantalla siempre da un halo de verosimilitud.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Sábado

Pues que estamos muy bien como estamos.

o-o-o-o-o

Esta mañana me he limpiado todo el piso. Mientras se hacían el café y las tostadas he cambiado la cama. Luego he puesto la lavadora, he bajado por pan y me he puesto con el trapo y la fregona. Y me he dado cuenta de que siendo maruja soy feliz. En mi casica, limpiando, con mi radio puesta. Sólo me faltaba Concha Piquer, o la Pantoja, pero uno es más de Country y Rock alternativo. Incluso he pensado en poner un anuncio: "Hombre hacendoso se ofrece para matrimonio concertado con señora rica o, en su defecto, que trabaje fuera de casa"

o-o-o-o-o

No sé si dar por terminada la cuestión. En cierto modo, me da lástima, pero la situación no da mucho más de sí. Supongo que todo esto me produce una tristeza que, de tan familiar, no me cala. Es más, me acompaña y alivia.

o-o-o-o-o

Sigo pensando que no soy tan tonto como parezco ni tan débil como me creo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Incompetencias

No sé convertir los viernes en días especiales.

Tampoco sé afeitarme.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Noticias que parecen mentira, pero que son ciertas como la vida misma XXXIII


Gallardón y Mato estudian a qué edad podrán tener sexo los menores


Yo me conformaba con que me dijeran cuándo lo voy a tener yo.

(Si es que me las dan hechas. ¡Me están matando la creatividad!)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Consuetudinario

Cada día que pasa le veo a la existencia menos sentido. Fueraparte, tampoco soy optimista en lo que respecta a lo que nos ocupa, a este país que nos acoge y que nos desangra a impuestos y a sufrimientos. No tenemos claro a dónde vamos ni tampoco alternativas.

Y, cuando las certezas se evaporan, yo me pongo triste.

Citas

 "Pasé gran parte de mi vida siendo ignorado. Siempre he sido muy feliz de esta forma. Ser ignorado es un gran privilegio. Así es como pienso que he aprendido a ver lo que otros no ven, y a reaccionar a las cosas de una manera diferente. Simplemente contemplaba el mundo, sin esperar nada en concreto...." (Del fotógrafo Saul Leiter )

Salzburgo III

El día amaneció par de número pero impar de tiempo, por lo que tocó nieve. Hay una diferencia notable entre el agua y la nieve, siendo ambas la misma cosa en el fondo. El agua es bien recibida, puesto que es la base de la vida, pero sólo la nieve nos provoca esa sonrisa, esa magia de sentirse envuelto por el abrazo del invierno que hace brotar en nosotros ese lejano recuerdo de la niñez.

Comenzamos variando un poco la ruta, buscando otro puente peatonal que nos llevara al centro histórico. Nos quedaba aún un palacio por visitar, con sorpresa musical en la baranda incluida. Amplios espacios, con algún que otro coqueto rincón.

En el mercado nos esperaba una tarta de manzana. Mañana festiva, llena de gente que buscaba las compras de Navidad. Partimos, tras un intento frustrado, en busca de un palacio que resultó estar cerrado, pero que albergaba en sus jardines otro bullicioso mercadillo. Dimos otra vuelta rápida pero lo realmente bello eran sus nevados jardines.

Escapamos del bullicio por una esquina, adentrándonos en el blanco. Un paseo bordeado de árboles nos guiaba hacia el otro lado del recinto. Caía la nieve, sin prisa pero sin pausa, mezclándose con los copos que el viento empujaba de los árboles dormidos por el invierno. A medida que nos adentrábamos en el bosque el frío iba apoderándose de mis piernas, pero merecía la pena la incomodidad por la estampa.

Nos adentramos de nuevo en la calle principal, rodeada de tiendas, de belenes, antigüedades y fruta bañada en chocolate. Descubrimos un jardín, con fuentes que en verano juegan con el desprevenido turista, pero que en invierno descansan, pues no es plan de hacer sufrir de más a los que vienen a este lugar.

Un autobús de vuelta nos condujo de nuevo al centro, a comer a un restaurante en el que la camarera, una señora alemana, tenía una prisa un poco ineficiente. Cuando falla el inglés poco de puede hacer aparte de señalar con el dedo, que será feo pero es práctico, y rezar por que la Providencia ilumine al camarero de turno. Al menos, nos cobijamos un rato del frío.

De nuevo, el bullicio de los festivos. Excesivo quizá. La gente se apretujaba entre tiendas, calles, mercados... Un tanto sobrepasados, nos alojamos en un Bistro-Bar a tomar una infusión y a engañar un poco al frío, justo antes de dirigirnos a ver la cabalgata de los dioses de los Alpes, que te consiguen la felicidad si te zurran. Pensé que el hecho de sacar fotos, o fingirlo, daba al visitante una cierta protección, pero pronto comprobé que no era así. Pero al menos fue solo una vez.

El estar tan parados nos hizo congelarnos, así que sin acabar de ver el desfile volvimos a casa, caminando para intentar entrar en calor. Ahora tocaba hacer la maleta. Hay que volver. Para quizá, en un futuro, volver cuando el blanco deje paso a la paleta de la primavera.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Axioma LV

La felicidad, como fin, es terrible. Acaba matándolo a uno.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Salzburgo II

Salimos de nuevo a la calle e inferimos una regla, que día sí, día no, nieva en S. Un sol dubitativo hacía la mañana más soportable, pero no calentaba. Un sol incompetente, a pesar del esfuerzo.

Paseamos por los blancos jardines del palacio, con fuentes heladas y copos caprichosos. Algún pajarillo se escondía por entre los bancos, intentando encontrar algo que picotear. Nos acercamos a ver una iglesia, moderna, y pusimos rumbo a la casa de Mozart.

Una vista panorámica nos esperaba un poco después, en la terraza del museo de arte moderno. Me gusta visitar este tipo de museos, porque por lo menos te dan ideas y te hacen pensar. Hay fotografías realmente interesantes, perspectivas no exploradas. Y montajes que te muestran la importancia del reciclado o de la sencillez de las formas geométricas.

Bajamos de nuevo a la ciudad. Un mercadillo en una plaza recoleta nos ofrecía todo su encanto y sus productos, desde jabones a casitas para pájaros. Y se hizo la hora de comer.

Paseamos de nuevo por la calle comercial, repleta de gente, de bullicio, hasta la iglesia, creemos, de san Blas. A pesar de la oscuridad, pudimos contemplar su belleza, su aroma a historia.

Volvimos al centro y buscamos una confitería para probar la tarta Sacher. A pesar de los inevitables problemas de comunicación, nos hicimos entender y pudimos degustarla. Pero el cansancio nos venció y volvimos al hotel a reposar, pues tocaba sesión de fotografía nocturna, a pesar del frío.

Corrimos de nuevo la pequeña ciudad. Hasta volviendo a la fortaleza con su moderno teleférico. Los puentes nos inspiraron. Las luces de la navidad nos saludaron de nuevo. El bullicio típico de las vísperas.

Cenamos y volvimos a casa. Ya era muy de noche. A pesar de no ser tarde.

Nostalgias viajeras

Se me ha enfriado la mano derecha

viernes, 7 de diciembre de 2012

Salzburgo I

Hace un frío que pela en la muy noble villa de S. adonde hemos venido a pasar el puente, a ver sus mercadillos, a hacer fotos y a, en parte, huir de nosotros mismos y de nuestro estómago. Hay que reconocer que la entrada triunfal que hicimos, sin madre y sin transporte, pudo resultar descorazonadora, pero unos copos de nieve se extienden tapando todo con su blanco manto.

A pesar de todo, salimos a pasear, con frío. Empezó a caer la nieve sin piedad, para nuestro regocijo e indiferencia de los nativos. Buscamos la oficina de turismo para comprar las habituales tarjetas de descuento y pusimos rumbo al castillo-fortaleza, funicular mediante, un agradable paseo que evita kilómetros de cuesta. Una iniciativa recomendable para los senderos dominicales.

La altura siempre da bellas vistas y en este caso no iba a ser menos. Pero lo que más me llamó la atención era la solitaria casa enmedio de un rectángulo blanco, que en verano parece ser verde.
Un paseo por el interior de la fortaleza nos hizo comprender mejor el pasado de esta ciudad, de sus habitantes gobernados por su arzobispo y por su bramante órgano, que resonaba en todo el valle.
Bajamos de nuevo y nos sumergimos en los mercadillos, llenos de gente a pesar de ser día de trabajo. Se nos apareció la catedral y la visitamos en penumbra, ayudados por las velas de ofrecimientos, gracias y súplicas. Y visitamos otras iglesias, como la de san Pedro, con cementerio adyacente y catacumbas curiosamente en las alturas. La nieve caída daba una mayor gravedad al camposanto, pero lo hacía quizá un poco más amable.
Después de comer nos asomanos al río, que discurría manso por el meandro que traza por la ciudad. Un puente peatonal lleno de candados recuerda amores presentes o quizá ya extinguidos, porque cuando acaba el amor nadie se acuerda de romper un trozo de hierro. Y también quizá porque la llave, en el fondo del río, no vale morir congelado. Ya no se hacen sacrificios por amor.
Un paseo por la calle de las tiendas hasta que llegamos a la casa del genio, que visitamos. Y, al salir, un té en una cafetería de la ciudad, donde la gente deja los abrigos a la entrada sin resguardo, donde se puede fumar y jugar al ajedrez. Y hasta comer un trozo de tarta si se tercia.
La noche cae pronto. Ni siquiera son las seis. Sigue nevando con fuerza. Los mercados se llenan y seguímos paseando por los mercados, encontrando rincones únicos, íntimos, coquetos, difícilmente descriptibles con palabras o fotos, puesto que solamente viviéndolos se pueden comprender.
El sol acostado nos infunde algo de respeto y volvemos a casa. Compramos fruta en un mercado, por piezas y no por kilos.
La nieve sigue cayendo. Se acumula sobre la mesa de la terraza mientras charlamos ante la chimenea sellada.
Fuera tiene que hacer mucho frío.

Urgencias

No comment

jueves, 6 de diciembre de 2012

Der Hombren Moden

El último griten, mein herr.

Nevando que es gerundio

La familia Mozart

Tranquilidad

Llegar  a una ciudad extranjera, en la que no conoces su idioma, en el último vuelo, ver como todos los pasajeros se van, quedarte esperando, llamar a España y que te digan que el chofer está en camino, que se vaya la luz en todo el aeropuerto y que no se pueda ni entrar ni salir, que solo quede un taxi, que te digan que el conductor que iba por ti no está localizable, abalanzarse sobre el último taxi. Llegar al hotel. Afuera nieva. Todo está arreglado. Wielcommen.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Conclusiones (espero)

No nos damos cuenta de lo agradable de lo cotidiano hasta que no lo perdemos.

martes, 4 de diciembre de 2012

Aún queda tarde

Hoy ha tocado día de reposo. Porque la noche ha sido toledana. Nos creemos lo más de lo más y una mierda de virus te deja hecho un asco. Pero es lo que hay.

No obstante, he cumplido con mis obligaciones lo mejor que he podido y luego me he recluido en casa, en el brasero, intentando curar con calor aquello que solo se va con tiempo y paciencia, que es justamente lo que no tengo ahora.

Me desespera verme enfermo. Me siento inútil sentado en el sofá, bebiendo manzanilla y viendo pasar el tiempo, puesto que es lo único que me apetece y me recomiendan hacer. La funda se arruga y se escurre y eso me reconcome. Uno, que es partidario de la lisura perfecta.

Intento que todo esté cerca, en la mesa. El portátil, los teléfonos, los mandos a distancia... La tele está encendida durante demasiado tiempo hoy. Yo ahora debería estar haciendo algo productivo, pero no, estoy en el sofá, escribiendo, mientras allá afuera se suceden las reuniones y el viento sopla incansable. Aquí está el invierno.

A pesar de que uno no sabe vivir sin rutina, en estos momentos la veo con distancia, como algo ajeno a pesar de ser tan propia, tan mía, hasta tal punto que no sé si soy yo el que la ha diseñado o es ella la que me retiene. Así que cuando la veo interrumpida me siento huérfano, pero a la vez liberado, como si la curiosidad del qué pasaría si triunfara por una ocasión.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Regreso al futuro

No sé por qué esta tarde me ha dado por ver vídeos del Uno Dos Tres. Aún recuerdo esas noches de viernes y tortetas, viernes de vigilia, vísperas de sábado da catequesis, en el que esperábamos ante la tele el espectáculo de premios que, ya desde temprana edad, despertaría la codicia que la crisis se encargaría de aplacar. Y aunque en este vídeo uno ni existía ni estaba en mente, aunque supongo que era una excusa para la diversión marital, ya se ve en qué nos hemos ido convirtiendo.

Joy Laville


Aquí.

Señor, que tiempos...

What's the meaning of enfoque?


From here.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Dos sobre lo mismo

A. A la tercera me di por vencido.

B. Creo que me merezco un ¡Oh! más grande.

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Qué es uno, sino un esclavo de lujo?

viernes, 30 de noviembre de 2012

Viernes

En algunas ocasiones me invade una sensación de desazón contra la que no se bien cómo luchar. Como una ola que se acerca hacia mi contra la que no puedo hacer nada. Como una naranja a punto de ser exprimida.

Quizá me quejo de vicio. Quizá no sepa cómo enfrentarme.

o-o-o-o-o

Es un hecho. En las vueltas en coche, me duermo.

o-o-o-o-o

Lo que tú me ofreces, ya lo tengo. Lo que eres, no lo quiero, pues sé que no me conviene.

o-o-o-o-o

Ahora te toca a ti. Te espero.

El outlet

Esta tarde he ido a un outlet, que es donde gente de mi condición espera pillar una ganga de una buena marca a un precio irrisorio. Es como una lotería, pero que te la puedes probar.  Aparte de que, como decía Mecano, comprar barato da una extraña excitación. Aunque, tal y como está la cosa, nuestra vida se aproxima a un outlet, en todos los sentidos.

Una de mis acompañantes iba con la idea de comprar un abrigo largo porque, según me han informado, este año los abrigos se llevan cortos, por lo que no hay tienda donde le sirvan uno. Y en el trabajo le hablaron de esta tienda, como una especie de maná de productos old-fashioned, así que decidimos probar suerte.

A la salida del parking nos esperaba la rampa. Un poco más y me mato, pues había un resalte en el suelo que no estaba bien indicado, pero afortunadamente no pasó nada. Y, justamente enfrente de la salida, la tienda, ese arca de Noé de moda desfasada y tallas extremas.

Rápidamente nos pusimos manos a la obra, buceando en la sección de señora. Al poco rato decidí levantar la vista y descubrí que había una sección de caballero, así que abandoné a mis acompañantes surcando otros océanos textiles. Me encontré con la sección de trajes, donde pude comprobar los extremos de los tallajes. Me fascinó un traje negro de la talla 60 y pensé que, con esto de la crisis, podrían comprarlo dos personas y usarlo a la vez, compartiendo gastos. Me interesé por un par de americanas, pero había tal apretuje en el perchero que desistí. Y esa es precisamente una de las virtudes que debe tener un cliente de outlet, la paciencia. El saber bucear entre tanto trapo.

Después me dirigí hacia la ropa de deporte. Vi chándales muy aparentes a buen precio, pero la oferta no me llenaba. Cualquier cosa comprada en un outlet debe llenar al comprador, como si de una aparición bíblica se tratara. Recalé en la zona de los polares y chaquetas de senderismo. Alguna mona había, pero se repetía la sensación del chándal. Así que me di un garbeo por la zona de hogar donde me encontré a una de mis acompañantes, interesándose por una sartén de 24 cm de diámetro y una fuente rectangular para el microondas.

Y, entonces, apareció ella. Era una camisa a cuadros de marca aparente tirando a semi-lujo, cosa importante pues hasta en los outlet hay marca blanca, como summun del canallerío. La citada camisa tenía un 70% de descuento, casi que ni los contenidos de cualquier asignatura de la secundaria española. Pero, lamentablemente, no era mi talla. El caso es que decidí probármela, junto con dos pantalones de pana de la talla 42. Curiosamente ninguno me estaba bien, uno por exceso y otro por defecto. Pero la camisa sí que estaba en su punto. Así que decidí comprarla. Pero, hasta llegar al mágico momento del paso por caja, queda algo muy importante por sortear, puesto que siempre puede haber alguna panda de señoras organizadas que te la roben mientras te distraen, preguntándote por el precio de cualquier otro producto con la excusa de unas oportunas e inexistentes cataratas. Así que decidí agarrarla con fuerza mientras otra de mis acompañantes se probaba con gran entusiasmo pantalones de pana, que en estas tiendas son de pena, por aquello de los descuentos.

Finalizada la probatura, la principal interesada no compró nada y yo, que iba de acompañante, me acabé comprando la camisa. Como aquella vez que fui a una audición para un musical y cogieron a mi acompañante en vez de a mí.

Por fin el karma me tiene en cuenta. Muy agradecido.

jueves, 29 de noviembre de 2012

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El juego de la oca

- Ahora pasamos la palabra a nuestra compañera, que por estar afónica, la vuelve a pasar.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Emeférides

Ahora que me acuerdo, hace hoy catorce años que me saqué el carnet de conducir. Lo único útil que le veo a la mayoría de edad.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Sábado II

Quizá sea el hecho de limpiar para nada, de cocinar para mi mismo, de no haber salido de casa, o de estar aprendiendo una triste canción. Pero la realidad es tozuda, mientras el infernillo me quema el pie derecho. No me importa, porque voy a seguir teniendo frío por mucho que me arrime. Ese frío que se mete entre los dedos y que sólo se va cuando el agua caliente se infiltra.

Me lamento de no tener nada en casa convertible en sopa. Hoy la comida no me llena la barriga ni la guitarra el alma. Hasta me afeitaría por puro aburrimiento. Recuerdo canciones de épocas pasadas, cuando el fin no se veía. Nos bastaba saber que existía, como el infinito. Aquello que nadie ve, pero que nos rodea.

En silencio percibo los ruidos del bloque. La puerta que se abre, el ascensor que sube y se queda en el segundo. Unas palabras imperceptibles por el eco y, de nuevo, el silencio.

O sea, uno mismo.

Sábado I

Mi corazón conseguirá olvidarte cuando el último de tus cabellos haya desaparecido de mi casa.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Transitiva

Mis aconsejadoras me aconsejan. Mis aconsejadores me aconsejan que no me deje aconsejar.

Y, así, pasamos el rato.

De provincias

Si me la clavas una vez la culpa es tuya. Si me la clavas dos, la culpa es mía.

El sillón relax

Como símbolo de un pasado más próspero.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Simpatía

Estaba cansadísimo. Y, al final, me he cansado.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Así, sin darte cuenta

Desde pequeños nos hacen tener miedo. Miedo de fantasmas que castigarán nuestros días con sus penas. Que nos harán nuestro paso por el mundo un suplicio.

Y nos sentimos inseguros. Nos vemos frágiles ante un futuro incierto. Pequeños.

Pero luego vamos creciendo y algunos fantasmas no parecen tan grandes como antes. Otros dan menos miedo. Y hay otros que se avienen a pactos, que son sobornables o que tampoco estorban tanto. Te das cuenta de que te han mentido para hacerte crecer mas feliz y al final te convierten en un esclavo de esos temores que nunca llegan, porque los has esquivado o porque te has unido a ellos y te has hecho más fuerte.

Penitencias culinarias

Tómense unas champiñones ligeramente pasados de fecha. Hágase con ellos una sopa sosa. Divídase en dos. Cénese en dos noches consecutivas.

Literaria

Nada hay tan heroico y, por tanto, tan romántico, como seguir siempre la misma equivocada política.

Metáfora

Arreglarle el portátil.

Poemillas departamentales

Dame el portátil, mujer
que no hay en la vida nada
como la pena de tener
la gestión de arranque escacharrada.

martes, 20 de noviembre de 2012

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lunes noche

Las cosas que tiene uno que hacer por ser el director de producción de un canal de televisión.

o-o-o-o-o

Pienso que pago muy caros mis pecados anteriores. También pienso que no merezco la suerte (buena) que tengo. El problema fundamental es que no me coordino, que no me pongo de acuerdo.

o-o-o-o-o

Seguimos adelante. Sin mucho, pero tampoco sin dejarlo. Andar el camino ya andado y sin nunca llegar a ningún sitio, que andar es lo realmente importante. Aunque luego los senderistas no piensen lo mismo.

o-o-o-o-o

No se pierde nada, porque o bien se sigue con esta contrastada existencia, o bien se parte hacia el maná prometido, que vaya usted a saber si está repleto de leche y miel.

El peponismo ilustrado

Hagusté una carrera pa esto.

domingo, 18 de noviembre de 2012

El día de la suerte III

Pasando por el pueblo de los semáforos traviesos se me cruzó un gato negro. Pensé que mi suerte podría estar de partida y en cierto modo no lo lamenté, pues no tenía nada más que comprar hoy. Además, uno es progato y el color negro me parece un color elegantísimo. Seguí avanzando por la carretera, solo, viendo un coche a lo lejos, con sus luces rojas, trazando el camino que poco después yo tendría que hacer, y recordando ese primer viaje que no hace tanto empecé por estas mismas carreteras y en el que todavía sigo, a veces por el desierto, a veces en el oasis.

Llegué a casa con mis paquetes, el inseparable y los otros. Dejé la guitarra en su sitio. Encendí la regleta y el router me saludó guiñando sus luces. Llevé la bolsa de la comida a la cocina y la maleta al dormitorio. Al pasar delante de la tele recordé que se rompió el viernes, pues la encendía y no se estremeció. Tan solo parpadeaba el led cada cierto tiempo.

Reconozco que no soy muy de ver la tele, pero me sentí contrariado, pues me recomendaron vivamente un programa que emiten los domingos. Tiene un nombre un tanto curioso, Gandía Shore. Y, según me han comentado, se trata de catedráticos de universidad, intelectuales varios y personajes de reconocido prestigio hablando de los temas más variados: filosofía, antropología, ciencia, humanidades. La semana pasada, por lo visto, estuvieron discutiendo sobre la muerte de Sócrates y sobre la Teoría de la Relatividad Especial. Quisieron hablar de la política actual, sobre si rescate sí o rescate no, pero no les dio tiempo. Aunque lo mismo es censura. Afortunadamente, para que no sea tan soso, a veces acompañan las tertulias con algún refresco o anisete rebajado con agua. Sería una lástima perderse tal evento televisivo por una simple avería, pero el universo del caos tiene sus reglas y no se las puede contrariar.

Con poca fe, activé el tdt y apreté el botón de la tele. E hizo sus cosas de tele antes de empezar. Y, mágicamente, los protones, neutrones o bosones, brotaron de su tubo catódico, formándose la imagen en la negra pantalla de tele de piso de alquiler. Y no lo digo en sentido despectivo, pues es un aparato de reputada marca, pero ya entrado en años, aunque gracias a ser una 16:9 aguanta bastante bien el devenir de los tiempos. Y, al no ser plana, se le puede poner un toro o una gitana vestida de faralaes encima sin temor a que se precipite al suelo.

Y he podido ver el citado programa, que ha resultado tan fascinante como me prometieron. La cosa es que ahora que ha arrancado, no se si apagarla o no.

El día de la suerte II

Ya caída la tarde dije que saldría de culo, pero al final salí de cara. Mi hermana asumió mi incoherencia con total normalidad, supongo que ya estará acostumbrada. Al poco rato ya estaba en la autovía, no sin antes decidir parar en al gasolinera a repostar.

Siempre suelo repostar cuando queda un cuarto. Básicamente, para evitar que los posos del combustible pasen al motor y para que el palo a la tarjeta sea más disimulado. Así que puse el intermitente y dejé que Nicolás se parara, como de costumbre, amorosamente al lado del surtidor número uno. Apagué la radio, el climatizador, las luces y me puse el guante protector. Apuré bastante la manguera, que todas las gotitas las paga uno, y acudí a pagar armado de mi DNI, mi tarjeta y la Iberia Plus, que me hace acumular unos puntos que no quiero para nada y que no voy a usar, pero que me hace ilusión coleccionar.

Había cola. Es raro, pero había cola. Un chaval que iba a pagar la gasolina y, de camino, comprar unas patatas y un cropán. Hay que estar muy desesperado para comprar las cosas en las gasolineras, más que nada porque han copiado el modelo imperante en los aeropuertos, cosas que en el súper puedes comprar a su precio normal pero que en este tipo de comercios pagas a un precio digno de economía basada en el ladrillo. El caso es que la cajera no tenía su mejor día y se hizo un lío. Mientras se desliaba, el chico de la parejita que me seguía en el orden de pago jugueteaba con una minibotella de Red Bull que al final decidió no comprar. Su compra, por fin, consistió en más cropanes, agua y patatas fritas. 5,25€. No había comunicación entre la chica y el chico a la hora de repartirse el pago de la compra. Al final ella sacó un billete de 5 y él pagó los céntimos restantes. Y por fin me tocó a mi.

Yo soy un cliente de poca monta, he de admitirlo. Reposto, pago y me voy, aunque reconozco que miro con deseo aquellos productos que me ofrecen. Alguna vez, como dispendio mayúsculo, he comprado chicles de menta, pero después de un reciente trauma he dejado de comerlos y, por tanto, de adquirirlos.

Al pagar, el chisme lector de tarjetas, llamado TPV, comenzó a hacer ruidos extraños. Al ver la cara de confianza de la cajera, no me preocupé. Pero al devolverme la tarjeta me comunicó que había sido agraciado con un lavado gratis. "No para ti, para el coche" se apresuró a puntualizar. A mi imaginación no le dio tiempo a activarse. Eché de menos la fanfarria y el despliegue de globos, confeti y renos matutino, pero el escaso valor del premio lo justificaba. Así que dí las gracias y me metí en el coche, comunicándole nuestra suerte y volviendo a poner a cero todos los contadores, tal y como mandan los cánones de la conducción.

El día de la suerte

Hoy ha sido un domingo peculiar. Los domingos son siempre sinónimo de despedidas, de prisa, de viaje, de dar vueltas mientras se conduce, más que nada por la mala leche de algunas canciones.

El caso es que este domingo comenzó como siempre. Salvo que después del desayuno me dirigí a por dulces de navidad al Albaycin. La cuesta es importante, pero no lo recordaba. Al llegar a media altura recordé aquello de subirlas como viejo para llegar como joven, pero sin pensarlo llegué a las Tomasas y la pendiente se suavizó. Balcones llenos de geranios me saludaban y me recuerdan que tengo que subir a hacer fotos, que mi barrio lo merece.

Llegué al despacho, bonita palabra para referirse al lugar donde se despachan cosas, que no asuntos, y no había nadie, salvo la dependienta de todos los años. Le trasmití mi encargo y lo cumplió con eficacia y la rapidez que permitía la exigencia del mismo, pero como ninguno de los dos teníamos prisa disfrutábamos del momento en silencio. Al rato entraron los típicos que suben al barrio una vez al año y se pasman de la belleza del mismo, sin tener en cuenta los inconvenientes de la misma. La tendera anuncia que con qué deseo pagar y desenfundo mi tarjeta. Me cobra y, al ir a sacar el ticket de la caja, una música navideña comienza a sonar, miles de globos salen del techo y cae confeti con profusión. Hasta el reno de luces que tienen en una esquina parece unirse a la fiesta. La dependienta me anuncia con solemnidad el motivo de tanta algarabía:

- "Pos ta tocao la compra gratis"

Un "¡Pues qué suerte!" aparece sigiloso por los labios de mis compañeros de compras, expresando así su envidia y admiración por tan magno acontecimiento. A continuación, emocinado, doy las gracias y la tendera me informa del proceso del regalo, así que firmo varias veces y saca de la caja la cantidad que le había pagado antes. Hubiera preferido un reintegro en la tarjeta, pero tampoco era plan de ponerse gilipollas. Además, eso es como si hubiera sacado dinero.

Como decía mi abuela "Dichoso dinero que a casa vuelve".

Para los que les guste el cacharreo

Ya está disponible una versión de prueba del sistema operativo Firefox OS, que es otro sistema operativo basado en linux y pensado para móviles.

Basta ir aquí, instalarlo y probarlo. Para entrar, basta con ir a Herramientas > Desarrollador Web > Firefox OS Simulator.

Habría que ver cuando a cada móvil se le puede poner el S.O. que se quiera. Daría mucha libertad al mercado.

Mas información, aquí y aquí.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Tiempo al tiempo

La suave lluvia se convirtió en tromba y me acabé mojando más de lo deseable. La mañana de compras fue un desastre en lo personal pero muy productiva en lo profesional.

o-o-o-o-o

Creo que he cruzado la línea, al menos la primera. Solo falta un empujón más.

o-o-o-o-o

Tarde de sábado. La tarde apriorísticamente más aburrida de la semana. Sé que no debería decirlo, pero es así. Suerte que me salva mi guitarra.

Original y copia



viernes, 16 de noviembre de 2012

Existencialismos

¿Dónde acaba la valentía y empieza el masoquismo?

o-o-o-o-o

El ser como objeto utilizable.

Viernes

Los viernes me siento sucio. Será el cúmulo de la semana.

Lógica

Hacer algo es el contrario de no hacer nada. El hecho de no hacer nada supone pasividad, desinterés, comodidad. Aunque no sea así.

Quizá el no hacer nada sea miedo, temor a lo desconocido, prudencia. Pero sabemos que la prudencia no es una virtud apreciada hoy día. Incluso el ser  presuroso se va haciendo más necesario en nuestras vidas, más cuanto más pasan los años, cuanto más se nos escapa la vida de entre las manos, una encima de otra, como agua.

El hacer algo es poco exigente, pues con un pequeño gesto se rompe el ser estático. El permanecer inmóvil, paradójicamente, implica mayor exigencia, pues requiere esforzarse en no hacer nada. La firmeza no es una actitud gratuita. Desgasta mucho. El ser generoso sí podría serlo, aunque requiere esfuerzos de otro tipo que pueden verse escasamente recompensados o colmar nuestra dicha. No hay término medio.

No se debe jugar a la suma cero cuando se hace algo, pues normalmente se acaba perdiendo.El cálculo y el hacer suelen dar malos resultados, pues no son cosas compatibles. No obstante, siempre existe la tentación.

El problema fundamental es saber qué hacer. Hay quien exige acertar en la acción. Y hay quien se conforma con el simple hecho de haber hecho algo. Un pecado lleva aparejada su penitencia reparadora, que podrá o no podrá cumplirse, pero que limpia tu alma y la memoria. Y, a veces, hasta tu vida.

Pero la inacción se castiga con la indiferencia primero y el rencor después. Hasta que acaba diluyéndose con el paso de los años, con nuevas heridas y viejas curas.

Cursos de formación

Natación y guardado de ropa.

o-o-o-o-o

Fingimiento de cualidades contrarias a las mostradas.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Dos de jueves

La integridad la dejo para las grandes cifras, que a mí me gusta ser un corrupto de poca monta.

o-o-o-o-o

Hacer algo, como contrario de no hacer nada.

Agujero negro

No recuerdo exactamente como sucedió, pero de repente me vi atrapado entre dos fuegos, sin saber por cual decantarme. Me sentí volar entre dos mares, pero tan quieto que apenas me movía. Pudiera ser efecto de alguna droga, pero ahí estaba. Entumecido. Mirando alrededor. En ese lugar al que nadie quiere ir pero que yo visito tan a menudo y en el que me siento tan a gusto. Era difícil mantenerse en ese equilibrio, pero creo que lo conseguí durante largo rato. Volando entre la nada. Un bosón entre campos magnéticos que me empujan hacia el infinito.

De repente, dos luces me atrajeron y me llevaron de nuevo al mundo del que creí haberme evadido. Tome tierra, pero intenté volver de nuevo. No es fácil. Hay que estar bien entrenado en el arte de volar con los pies en el suelo. Y, aunque creo que lo intenté, al final volví a él.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Concepto

Hoy II

Otra jornada de huelga general.

La verdad es que no me gusta hablar de estas cosas, pero con tantas protestas, no entro a decir si válidas o no, porque eso es otro debate, se está perdiendo el sentido de excepcionalidad de las mismas. Se protesta cuando se está harto, cuando no se puede aguantar más. Posiblemente hayamos llegado ya a ese punto. Pero creo que tanta protesta no se debe a la excepcionalidad de la situación en la que nos encontramos, sino a la necesidad que tienen los defensores de los trabajadores a justificar el sueldo que cobran por trabajar durante las huelgas. Cosa que no deja de ser irónica.

Veo por la tele la actuación de los piquetes. Se supone que un piquete informativo está para informar. Pero yo lo único que veo es gente tirando petardos, amenazando, insultando a aquellos que van a trabajar. Porque la huelga es un derecho, no una obligación. Las reivindicaciones que puedan justificar una huelga creo que pierden cualquier tipo de legitimidad con la actuación de estos señores. Me resulta muy extraño ver a esta patulea hablando de libertades y derechos.

Por otro lado está la guerra de cifras. No deja de tener gracia que unos digan que el seguimiento es del 90%, otros del 10%. Y luego nos digan que el consumo de luz no ha sido mucho más bajo de lo normal, de lo que se deduce que la huelga no ha sido un éxito sin haber sido un fracaso. Supongo que es como todo, dependerá del lugar, las circunstancias y las necesidades.

Bueno, pues hasta la próxima.

Economía en 5 minutos

Hoy


martes, 13 de noviembre de 2012

Buenas noches

Y te despediste de mi, dándome un beso, dejándome un poco más solo en mi sofá y un poco más reconfortado en mi corazón.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Pubercracia

Hoy hemos celebrado la fiesta de la democracia, aunque supongo que sin cafeína, en un intento de mostrar a nuestros pupilos el camino para que unos cuantos se perpetúen en sus beneficios. Alguno de ellos se ha dado cuenta y se ha hecho el remolón a la hora de votar. Luego está la elección por descarte. Y la elección por hacer la puñeta, aunque curiosamente es el candidato perdedor el que más tiene que ganar.

Luego, a la tarde, hemos votado los niños grandes. Me he sentido bastante decepcionado, pues se han frustrado por defecto mis previsiones electorales. Pero creo que podré superarlo.

Definitivamente, me gusta más que me odien que que me quieran. Uno, que es así.

o-o-o-o-o

Pues aquí estamos, a la espera.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Crema de espárragos
















Hoy he decidido innovar un poco y añadir a mi lista de sopas una crema de espárragos. El viernes compré las viandas y hoy he procedido a prepararla.

Lo primero ha sido la limpieza de los espárragos enmanojados, cosa que no tiene mucho misterio. Luego ha venido la limpieza del puerro, que ha resultado un poco más complicada. Tras una consulta en Internet y viendo que ya venían prácticamente limpio, lo he troceado y añadido a la olla donde tenía puesta una poquita de cebolla pochándose. Cuando el puerro se ha pochado también, he añadido los espárragos y la patata, he dado un revuelto con el aceite y he añadido agua y sal. Muy poca sal porque uno es muy soso cocinando, aunque luego lo compensa de otras formas.

La cosa se ha ido cociendo tranquilamente y al final he añadido un quesito de la vaca que se pitorrea, dejando la cosa hervir un ratillo más. Bien es cierto que, al dar por finalizada la cocción, el contenido de la olla no tenía un aspecto muy prometedor, aunque olía bastante bien. Así que he procedido a batirlo y es entonces cuando la cosa ha cogido una poca de color, aunque menos verde de lo prometido. A ver si la solución de los problemas de la vida es batirlos. 

Luego he añadido unos trocitos de jamón para darle un poco de ilusión a la cosa y he procedido a su ingesta. Ya han transcurrido unos 20 minutos y, como sigo vivo, es de suponer que la receta puede darse por comestible. Esperaremos a posibles secuelas en las próximas horas.

Si ya lo decía mi abuela, si las cosas están hechas con buenos alimentos, el resultado no tiene más remedio que estar bien. Y si las compra uno de oferta, pues ya ni les cuento.

Conclusión

Seguiremos como estamos. Y que salga el sol por Antequera. O por su Torcal.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Plantillas

A veces me dan ganas de sacar una plaza de perro.

Intendencia

Esta tarde, después de dar unos cuantos golpes, he ido de compras. Ir de compras donde vivo no tiene ninguna emoción, porque lo único que se puede comprar es comida y, dentro de ella, tampoco hay mucha variedad. Bien es cierto que en otros sitios la lista de la compra puede prohijar alguna frivolité que en los días no laborables son más apetecibles, pero no es el caso.

En esta tienda nunca cojo carrito o cesta, pues siempre compro cosas concretas, pero hoy llevaba más demanda en mi lista, escrita en la parte de atrás de un ticket anterior. Mi problema a la hora de comprar es que hablo solo. Bueno, en realidad hablo siempre solo, pero en este caso sí es un poco más vergonzoso pues suele haber gente alrededor. Lo he intentado disimular llevando un manos libres para el móvil, pero el esfuerzo no ha mejorado la percepción de mis compañeros de compras.

He comenzado por el principio, es decir, por la fruta. En este súper a la escueta variedad hay que añadirle un cierto retraso en la frescura, aunque a veces se encuentran gangas. He comprado unos caquis y unas peras. Y como ayer vi una receta de crema de espárragos que me gustó, he comprado la materia prima. Estoy bastante emocionado, porque es la primera vez que compro espárragos y puerro y, la verdad, me ha hecho mucha ilusión. Como cada vez que expando mis horizontes. El caso es que no sé cómo voy a hacer lo de la olla express, así que tendré que consultar al oráculo llamado mamá.

También he comprado patatas. El caso es que las patatas que quería las había solo en formato de 5 kg, cosa que representa un inconveniente en el transporte de la misma los días de lluvia y otro en su consumo, hasta el punto que me veo desayunando el citado tubérculo durante tres meses para proceder a su erradicación. Así que he optado por una resultona bolsa de papas colorás de tan solo dos kilos de peso. He tenido la precaución de coger una que estaba disimuladamente abierta, en parte para resarcir al comerciante y en parte para que se acaben antes.

Después he partido rumbo a los quesos y embutidos, parando brevemente en la leche. La elección de los embutidos ha sido complicada, pues no encontraba lo que quería. Afortunadamente eso se ha debido a una incorrecta colocación del jamón york deseado. El problema ha sido la elección de queso, pues el embalaje y la presentación invitaban a salir corriendo. Al final he aplicado la táctica de la democracia láctea y he recurrido al menos malo.

Pero me seguían faltando dos cosas. En los yogures he dudado un poco, pero me he optado por dos paquetes de 4, packs según me informan, de sabores tan sugerentes como el kiwi y el higo. Y luego he buscado algo para el desayuno, momento este en el que se ha repetido la historia del queso. Al final, me he decidido por un paquete de galletas denominado "Galletas con relieve". No tengo ni idea de qué son ni de qué están hechas, ni de si son integrales o diferenciales. Me ha seducido lo de "Galletas con relieve". Eso es lo bueno de las marcas blancas. Son como los medicamentos genéricos, pero entendiendo lo que compras.

Y, al final, he puesto rumbo a la caja, cargado mis bolsas y dirigido mis pasos a casa, con la satisfacción del deber cumplido.

Nodo

jueves, 8 de noviembre de 2012

James Bond

De mayor quiero ser como él. O profesor de donde la mezquita.

Dos de jueves

Con este ajetreo se me olvida que estoy en campaña. Y, como prometer es gratis, prometo un portátil, con función de ignición automática y una mijita malafollá.

o-o-o-o-o

El webstats, como sustituto de la viagra.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El tiempo

Llevamos ya un par de días con una niebla pesada no deja ver mucho más allá del día que vivimos. Es una niebla blanca, pero no limpia. Nos envuelve como en un misterio que nadie quiere. No nos deja ver el horizonte, ni el cielo, ni siquiera las montañas tan cercanas.

Y es raro. Porque por aquí solo se ven lluvias de compromiso, de poco tiempo. Lluvias que arrasan. Lluvias que cumplen, pero que no trascienden.

Es como sentirse encerrado, sabiendo que no lo estás. La niebla te encoge el alma, te hace sentir inseguro, vulnerable. Hace que el miedo brote de tu corazón. Pero el miedo no tiene origen. Es un miedo extraño, difuso.

No recordamos brillar el sol. No obstante sabemos que sigue ahí fuera, porque sale y lo tiñe todo de blanco, color del miedo por una vez.

Despierto

Salgo a comprar el pan, pues por la mañana me pilló cerrada la panadería. Hay niebla, tanta que no se ve más allá de la roca omnipresente.

A pesar de que voy equipado con paraguas, la lluvia es tan fina que me envuelve, como un éter. Es imposible escaparse.

Pasan los coches con cuidado de no mojar y me pregunto si vivo en el futuro que yo quería. Si la vida tranquila que tanto deseaba me sigue llenando como cuando comencé a tejerla. Si quizá ya todo sea un campo quemado del que haya que partir, buscando horizontes más halagüeños que acaben desiertos en un futuro medio.

Paso por delante de una puerta que refleja la calle. Y yo no estoy en ella.

Presuntas identidades

No por mucho repetir una mentira, ésta se convierte en verdad. No por mucho desear una cosa, ésta se cumple.

¿Tendrán algo en común los sueños y las mentiras?

martes, 6 de noviembre de 2012

Trucos canallas

Echarle agua a la sopa para:

a) enfriarla

b) que cunda más.

Relato breve con error error de conjugación

- ¿Ya has volvido?
- ¡Si ni siquiera me he ido!

Zeorema

La felicidad del alumno de 2º de Bach es inversamente proporcional a las calificaciones que obtiene.

lunes, 5 de noviembre de 2012

De lunes

Si hay algo que me gusta, es contradecirme.

Mañanitas de guardia

Si hay algo que me entusiasma, es la duda tempranera con aroma a tabaco.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Domingo tarde

Sofá de casa, pero con volante. Las nubes pasan por encima, señoriales. Le gente me adelanta, pero no me importa. Ya no.

La noche cae. La música hace juego.

o-o-o-o-o

Pienso que está todo decidido. Como siempre. Al menos esta vez no me pilla de sorpresa. Al fin, he aprendido.

Versiones apócrifas.

Dale proverbio, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena
de quedarse desnoviada.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Conclusiones

Al final, todo se reduce a cuidar o ser cuidado.

Sábado mañana

Se hace imprescindible pasear por G. ataviado con gafas de sol y auriculares. Sobre todo por lo segundo. Más que nada porque en cualquier esquina te puede saltar alguien vendiéndote algo. O, si no, condenando tu alma por no querer comprarles.

o-o-o-o-o

Feria del libro. Al menos 10 casetas, con permutaciones de los mismos libros. Un desafío a la combinatoria. Libros con taras, en plan outlet, con importantes descuentos, de hasta el 80%. Los mismos restos editoriales de los temas más variados, desde pegatinas de gatos a Constituciones del 31, pasando por los imprescindibles libros de autoayuda, que inevitablemente conducen al psiquiatra, pues profundizan en nuestras heridas si leídos con susceptibilidad. Que es como se leen estos libros.

Tampoco faltan los manuales de informática debidamente obsoletos. Manuales de guitarra con 10.000 acordes de canciones. Coleccionables de periódicos con aquel material menos apetecible. Hasta vinilos de Dire Straits.

Pienso en la cantidad de cosas que se publican y en lo poco interesantes que deben ser, pues diría yo que cada año son los mismos libros los que me saludan.

o-o-o-o-o

Me estoy convirtiendo en un artista consumando de hacer tiempo. Todo por esperar a los consabidos pasteles. Me paseo por el Salón y veo una exposición de esculturas que ha venido a la ciudad. Me disuade de continuar la arena encharcada, casi barro, del suelo. Y, tal como reza el título de la exposición, me siento rodeado.

o-o-o-o-o

Compro yogures para comprar una bolsa para meter la cazadora.

o-o-o-o-o

¿Humor? Como el día. Bochornoso, nublado, gris de otoño. Dejemos de lado la idea de volver a pasar por lo mismo. No hace falta.

jueves, 1 de noviembre de 2012

miércoles, 31 de octubre de 2012

Momentos difíciles

Estaba yo tan tranquilamente, en casa, viendo cosas del máximo interés en Internet, cuando han llamado a la puerta. Ha sido una llamada atropellada, una llamada que requería mi interés. Así que, diligentemente, he acudido a abrir.

Al acercarme a la puerta he tenido una sospecha de quién podría ser. Sospecha que confirmé al abrir. Se trataba de unos niños vestidos con unos simpáticos disfraces que venían a pedirme caramelos. Me ha parecido enternecedor y muy simpático.

Pero entonces he caído en que me pasa lo mismo de siempre. Con el ajetreo de la vida moderna se me olvida tener caramelos en casa para emeféride tan señalada. Y, aunque los niños han cumplido su parte con la tradicional frase "Truco o trato", el intercambio de frases por caramelos no se ha podido llevar a efecto en tu total completitud.

Entonces los niños han empezado a mirarme con cara rara. Yo, que soy un hombre de recursos, les he ofrecido otros productos, como por ejemplo chocolate o galletas. También he pensado en otros productos que, si bien no les van a servir a ellos ahora, sí pueden ser del agrado de sus padres. Pero no me ha parecido prudente. Así que tras una breve negociación, les he extendido un vale por unas cuantas chucherías, excepto chicles, con una caducidad de seis meses.

Me siento orgulloso de mi mismo. No hay nada como sembrar la semilla de las viejas tradiciones, como la de la fiesta de Jalogüín, en las nuevas generaciones.  No como esos invasores anglosajones, encoñados en que representemos a Don Juan Tenorio, ese ligón de orilla.

Axioma LIII

A veces mola que no te quieran.

martes, 30 de octubre de 2012

Remitido

Me ha llegado el siguiente correo electrónico. Como me ha parecido interesante, lo posteo aquí por si le interesa a alguno de mis amables lectores.


Ciclo de Conferencias sobre Nuevas Tecnologías

La Universidad de Bizancio le informa del nuevo ciclo de conferencias sobre NNTT que tendrá lugar en el Salón de Grados de nuestro centro. La primera conferencia está centrada en la popular herramienta de mensajería instantánea Whatsapp! (vulgarmente conocida como guasap o wasap) En esta conferencia-coloquio, los conferenciantes se preguntarán sobre hasta qué punto el servicio es gratuito, incluyendo el uso de wifis propias o ajenas y, en este caso, la justificación moral del acceso a las mismas por seguir en contacto con otros usuarios. Asimismo, se discutirá sobre qué fue antes, si el Whatsapp o la tarifa de datos. Para finalizar, se presentarán testimonios de personas que viven en la más absoluta ignominia por no disponer de este programa y, sorprendentemente, no han sufrido ningún tipo de trauma e incluso se enorgullecen por ello.

Esperamos que esta convocatoria sea de su interés. Si va a asistir, mándenos un Whatsapp para reservar asiento.

lunes, 29 de octubre de 2012

Resaca

Estaba ahí. Tan sólo tenías que cogerlo.

Cambio de hora

El frío se presentó de pronto. Tan de pronto que puso el brasero, sin recordar que la mesa camilla lo tendría preso para siempre, como una cenicienta cualquiera salida de un cuento.

Y, recostado en el sofá, vio por la ventana como caía la tarde, como las nubes del horizonte se fundían con el azul del cielo, en ese color de las tardes anodinas que no presagian nada salvo un nuevo día, que ya suele ser bastante.

La habitación también se tiñó de negro. En la pantalla apagada del televisor se veían las luces del pueblo de al lado, así con el recorte de la reja. Solo el rojo del piloto rompía la quietud.

Me invade las piernas el calor del brasero. Rueda el móvil hacia el suelo. Sueño.

domingo, 28 de octubre de 2012

sábado, 27 de octubre de 2012

Peces

Habrá un símbolo que los identifique, y tu corazón se llenará de gozo al reconocerlo.

La otra espera

La espera

Calle Real

Aparcamos el coche en la calle que subía. He de decir que la calle no me inspiraba mucha confianza, pero habíamos llegado a la conclusión de que el publicitado aparcamiento no era más que una zona azul, pues había una línea imaginaria que vetaba el acceso con el coche al supuesto centro.

Subimos hasta la comisaría. La primera impresión no fue demasiado buena y tampoco el avance la mejoraba. Me vino a la mente aquella frase. Había muchos desconchones, supongo que por la humedad del mar que intuíamos cerca, tan azul en su bahía, hermoso como un niño chico en su cuna. Hasta que llegamos a la calle principal.

Era una avenida bastante amplia, procedente de las viejas carreteras de los sesenta, que pasaban por medio de las ciudades y que tantos atascos causaban. Hasta que llegaron las autovías y mataron un poquito a los pueblos. Al menos en lo que a entretenimiento gratuito se refiere.

Aunque siempre hay que reciclarse. Avanzando por la calle llegamos a una iglesia. Hay un montón de gente en la puerta, todos muy puestos, vestidos con más o menos gracia, con cinturas desde la grácil avispa hasta la abeja con sobrepeso. Lo que tienen que hacer algunos espejos. Supongo que esperan a la salida de la feliz pareja, pues se están distribuyendo saquitos de arroz asimilables a armas de deseo de felicidad masiva. Y, enfrente, miran divertidas un grupo de tres señoras en silla de ruedas, con sus respectivas ayas del hemisferio sur, que permanecen a lo suyo.

Nos detenemos un rato para ver el espectáculo.

Nos aburrimos y decidimos bajar. La calle sigue los nuevos cánones urbanísticos para la recuperación de los centros urbanos. Hay una catenaria incipiente y las vías del tranvía están inutilizadas, pues hay cemento en ellas. Pienso en el motivo de hacer tanta obra pública con utilidad privada. Pobres niños ricos.

Vemos unos tenderetes cerca del mercado y nos dirigimos hacia ellos. Es sábado, día de mercado, aunque a estas horas ya hay poco movimiento. Vemos despedazar un atún, con su carne roja. Es tan gigantesco que la cola sale del expositor en el que está. Se oye una banda, ensayando. Bragas y pijamas mecidos por el aire que llega de la bahía completan la estampa del mediodía.

Volvemos a la plaza. La luz del oeste la inunda. Hay una gran diferencia entre el este y el oeste. La luz, la gente. Todo. Al ver las calles y las casas me acuerdo de otras épocas, de lejanía y distancia, como prólogo de un futuro no muy lejano que al final te acaba alcanzando.

Y es que todo vuelve y todo pasa, para volver a girar de nuevo.

De boa

Que digo yo que estando pal convite...

Servicio Técnico Gatuno

Su gato ha sido activado satisfactoriamente.

jueves, 25 de octubre de 2012

Receta para una cena

Revuelto de champiñones con queso azul.

Se cogen unos cuantos champiñones. Naturales o de lata. Yo los he cogido de lata, a ver si los voy liquidando. Los ponemos en una sartén con un poco de aceite. Cuando estén vuelta y vuelta se echa queso azul para que se disuelva un poco. Cuando esté todo a punto, se echa un huevo batido y se remueve. Cuando esté cuajado, se retira y se emplata.

Y ya está. Realmente no es nada del otro mundo pero mira, por variar, pues no está mal.

Jeroglífico

¿Cómo estás?


Reinos

Ella también aguarda al macho. Pero en la hembra la atención se divide, mira a su cortejador a un tiempo como enamorado y como presa, y no ha de precipitarse.

Tránsitos

Cambiar para echar de menos y arrepentirse luego.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La mochila

Hablé muchas veces de la vida con un buen amigo. Y siempre aparecía ella. La misteriosa mochila.

Siempre he pensado que la vida es como un viaje, viaje en el que tan solo te tienes a ti mismo y a una mochila, donde vas echando lo que encuentras. Por supuesto, nada material, ya que todo se queda aquí. Se trata de atesorar vivencias, momentos, lecciones... todas esas cosas que nos van haciendo como somos y que explican el porqué de nuestro comportamiento, para bien o para mal. Aquello que algún día tendremos que contar a alguien para que, al menos, tengamos la opción de ser comprendidos. Aunque sea remotamente.

Y, en cierto modo, es así. Las personas entran y salen de nuestra vida justo como las fotografías que se cuelgan en las redes sociales, en esas frases que no por ser hechas tienen menos significado, aunque se las valore menos. No podemos retenerlas por mucho que queramos. Es una muy buena lección para empezar a llenar, pero que conviene tener en un bolsillo cercano. Siempre a mano, para no olvidar.

A pesar de que me lo propongo, nunca me paro a hacer limpieza de verdad, así que todo está perfectamente empaquetado, comprimido en mi mochila. Y eso que uno es torpe y tropieza dos veces con la misma piedra. Pero guardo los dos tropezones, porque no hay dos idénticos. Y me da cosa desechar un tropezón en beneficio de otro. Así que lo doblo muy bien y lo echo dentro.

Hay veces que rebusco en la mochila. Como esta tarde. Y veo lo que hay dentro. Casi nunca me gusta lo que veo, pero tengo que admitir que hay veces en las que realmente me gusta lo que guardo. Me trae recuerdos de cosas que hice bien y me hacen sonreír y también aquellas cosas que hice mal. Entonces experimento una especie de propósito de enmienda que no siempre funciona, pero cuando lo hace me enorgullece.

Creo que en mi mochila guardo las cosas de tiempos equivocados. Supongo que me pasaron cosas equivocadas en momentos equivocados, pero la vida no se puede controlar. Al menos la parte que no se ve. Por eso guardo todas esas cosas, por si en algún momento las volviera a necesitar. Hay que tenerlas bien ordenadas, para echar mano de ellas a su debido tiempo.

Hasta que un día no quepan más cosas. Me gustaría, entonces, dejar eso a alguien. Una vez muerto. Y que fuera abriendo todas esas cosas que se han ido guardando. Viendo como trozos de una vida, aparentemente inconexos, aunque con algo de sentido si se mira bien. Pero temo que no le sirvieran ni siquiera como investigación, pues no creo que resulten interesantes.

Cada uno tiene su mochila. Eso es algo que debemos saber. Otra cosa para completar.

Frases hechas

Siempre se da la palabra, pero nunca se dice que palabra es.

En el ascensor

¡Bandido!

Mañanas

Me gusta a veces levantarme, por los amaneceres llenos de nubes de flamenco. Claro que luego llego a mi destino y no me gusta tanto.

o-o-o-o-o

No es que unos lleguen tarde, es que otros llegan demasiado pronto.

Escribían que...

Leo por ahí que Pablo Neruda escribió que "Muere lentamente aquel que se convierte en esclavo de sus hábitos..."

Pues me va usted a perdonar, pero yo con mi rutina me siento muy a gusto. Y, como hay que morirse, pues ya llevo ventaja. Que no todo va a ser malo, leches.

martes, 23 de octubre de 2012

Leer

Esta mañana, mientras me hacían un examen de Estadística, he visto que la profe de lengua les ha mandado este artículo, para hacer un comentario de texto. Yo, que en los exámenes me aburro soberanamente y por eso chincho a mis alumnos, fueraparte de que no se hacer comentarios de texto, me he puesto a leerlo a ver si echaba algo de tiempo fuera. La idea es que en Internet no se puede leer, aunque la última frase me ha dejado un poco mosca, pero yo es la conclusión que saco.

Me dice mi maestro que las entradas de los blogs deben ser cortas, lo que en principio estaría en consonancia con lo que dice el autor del texto, porque si no, no se leen. He de reconocer que no sigo esa regla, porque no me parece adecuada. Un texto tendrá la extensión que tenga que tener, porque un texto es para trasmitir cosas, al menos cuando uno quiere exponer o contar cosas. Leerlo ya es cuestión de tiempo y de paciencia. Si es demasiado largo siempre se puede guardar para cuando se tenga tiempo, porque los textos largos son como las comidas copiosas, hay que cogerlos despacio, desmenuzando lo que dicen. Un servidor se vale de estas horas, cuando la llamada del día ya está cumplida y tengo tiempo para mí, antes de irme a dormir.

Para cuando se va rápido siempre se tienen las entradas cortas, que pretender sacar una sonrisa para relajar la prisa o una reflexión que nos calme en ese momento. Pero también se leen libros con prisa, sobre todo manuales, cuando los usamos para conocer algo concreto. O diccionarios. O carteles que pasan fugazmente mientras vamos en el coche, en el autobús. Carteles que nadie lee, que nacieron para ser ignorados.

Sinceramente, el soporte es igual. Lo realmente importante es el lector. Quizá queremos echar la culpa de nuestra prisa a cualquier otra cosa que no seamos nosotros. No admitimos que leemos porque no tenemos tiempo, porque siempre hay otras cosas que hacer, más precisas, menos dignas, pero necesarias. O porque no nos apetece. Pero siempre se puede encontrar el tiempo suficiente al artículo en cuestión. Es cuestión de organizarse.

Al que madruga...

Y eché un vistazo al respetable (pueblo de Dios) y en la última fila vi a un gafapasta (de los buenos) con su novia (vestida de neorrural de derechas, con un bolso enorme, muy maja) y me alegró mucho la coincidencia, aunque -ay- más por la literatura que por la vida. 

Ejercicios de intendencia

Confeccione una lista para acudir a comprar al supermercado.

Déjela junto a la cartera.

Coja la cartera y olvide la lista.

Llegue al súper y compruebe que ha dejado la lista en casa.

Compre a la buena de Dios.

Llegue a casa y compruebe que todo lo que estaba en la lista es justamente lo que ha comprado mas un par de cosas de propina que había olvidado poner.

Postéelo y siéntase así.

Ejercicios de hipocresía

Sí, sí, sí.

Maravilloso, maravilloso.

lunes, 22 de octubre de 2012

Políticamente correcto

Se puede decir follar, pero ¡Ay como te saquen fumando!

Lunes

Y el premio para el notificador de averías ficticias goes to...

domingo, 21 de octubre de 2012

Política II

Teniendo en cuenta que todo el mundo opina sobre política, sobre todo los tertulianos ad-hoc y partiendo de la base de que uno es un poco envidioso en ese aspecto, voy a dar yo también mi opinión, que les gustará o no, pero que es la mía.

En el cuadrante superior izquierdo, victoria del partido en el gobierno, que seguirá gobernando. Hay quien dirá que es un apoyo a las políticas nacionales, pero no lo creo. Así que me inclino por a) la gestión ha sido del agrado de los gestionados o b) la subvención del voto funciona muy bien. Si tenemos en cuenta la participación, resulta que ha descendido, con lo cual o los votantes pasan de serlo o no quieren cambiar lo que gobierna (no digo que funcione) y eso es malo, porque no se ve alternativa real a la opción política que gobierna. Deberían hacérselo mirar.

En el cuadrante superior derecho, victoria de los de siempre, salvo que esta vez pueden gobernar, no como en las pasadas elecciones. Hasta ahí todo bien. Pero miro la segunda fuerza política y no puedo sino sentir bastante vergüenza y rabia. Vaya por delante que uno piensa que todas las ideas son defendibles y que cada uno puede pensar lo que quiera sobre los temas más variados, siempre dentro de unos parámetros democráticos. Pero que estos tíos, después de la historia que me llevan, se vayan a ir de rositas y estén ahí, pavoneándose como los verdaderos ganadores, porque lo son, me revuelve las tripas. Sin pedir perdón, sin cumplir condenas por delitos de sangre, sin resarcir a las víctimas. A mi me parece hiriente, siendo civilizado.

En fin, veremos qué pasa.

PD: Por cierto, mi reconocimiento al líder del PSG. Creo que ha sido el único político en mucho tiempo que admite haber perdido unas elecciones..

Política

Lo malo no es presentarse, es que te elijan.

sábado, 20 de octubre de 2012

Mañanas de sábado

Lluvia.
Desgana para salir de casa.
Llamada de aviso.
Inspección rutinaria.
Conexión a la red eléctrica.
Inmediata explosión de TDT.
Vestirse para ir a comprar uno nuevo.
Ya desganaré otro día.

Yo, como moriré en una residencia, no tendré esos problemas.

viernes, 19 de octubre de 2012

Nubes

Bien es cierto que estaba la tarde nublada, pero por ese nublado de compromiso, que tapa el cielo pero no puede con el sol, haciéndote llevar gafas de sol que te hacen sentir un poco incómodo mientras conduces. Pero al subir la cuesta, allá donde la carretera cambia de nombre, las nubes se tornaron amenazadoras. Parecían como humo de un fuego cercano, pero con una textura ligera, etérea, y limpia, no como la del incendio. La temperatura bajó notablemente y tuve que encender las luces, a pesar de que la capa no era muy gruesa.

La sierra apenas se veía. Las montañas más bajas se adivinaban tras una espuma que corría rápida. Era cuestión de tiempo que comenzara a llover. Aun así, aguantó bastantes kilómetros antes que unas tímidas gotas se posaran en el parabrisas. Y luego, la lluvia a secas. Gotas que caían con una fuerza discreta sobre el cristal, saludando al otoño, por fin, tras un estío que se resistía a irse.

Y en el puerto, nubes bajas, faros antiniebla. Y silencio.

Viajes

Mis mejores ideas se me ocurren durante los viajes.

o-o-o-o-o

Como lo del egoísmo. Partiendo de la base que uno ni es un angelito ni lo pretende ser, no entiendo a aquellos que van de salvadores de almas y luego te dejan en la estacada por encontrar una oferta mejor. Pero de todas formas, uno, pues tan ricamente.

jueves, 18 de octubre de 2012

Jueves de huelga

Al final la holganza en un aspecto se ha convertido en ansiedad en el otro. Nunca antes había experimentado esta sensación de presión, de sentirme como en un océano de cosas que hacer, intentando atravesarlo con una simple piragua.

Buscando llegar a un horizonte que cada vez se ve más lejano.

martes, 16 de octubre de 2012

Uerga hedukatiba

Hoy, mi materia prima me ha comunicado que mañana no vendrá a que la moldee. Bien es cierto que hay algunos llevan sin aparecer dos días, pero los mayores se han comportado y solo faltarán mañana. Y en parte creo que es por mi culpa, porque un día los animé a luchar por sus sueños y me han hecho caso. Es lo que tiene ser un líder de masas.

Aunque no van a luchar por sus sueños, sino por su sueño. Tengo entendido que mañana se levantarán a las 11 y luego se irán a dar una vuelta por ahí. Esta mañana he visto a algunos alumnos madrugar para quedar e irse a correr o a andar. Vamos, que es un puente en este apretado mes de octubre, en lo que a puentes se refiere.

No se ustedes pero yo, con tanta manifa, protesta y huelgas, creo que me he perdido. Todos protestamos por todo. Pero esos mismos alumnos que protestan o "protestan" por sus derechos perdidos no valoran aquello que tienen. Hay que estar continuamente mandándolos callar, o regañándoles porque usan el móvil en clase, o porque se comen el bocadillo mientas les explicas cualquier cosa.

Bien es cierto que la enseñanza pública ha ido degradándose, o siendo degradada, hasta llegar hasta donde estamos. Pero siempre me hago la misma pregunta, ¿Por qué no son capaces de aprovechar aquello que se les da en clase? ¿Por qué por la mañana desprecian lo que pagan por la tarde?

A todos se nos llena la boca de exigir una enseñanza de calidad. Para mi, una enseñanza de calidad no son pizarras digitales ni ordenadores. Es, simplemente, un tío que sepa con ganas de enseñar y una tiza y un tío con ganas de aprender y una libreta. Y, quien lo necesite y lo merezca, una beca. Lo demás aditamentos tecnológicos, aunque puedan resultar más o menos bonitos, sobran. Si me apuran, me sobran hasta las leyes educativas, perversas como ellas solas, que no hacen más que contradecirse según el gobierno de turno y quitar la razón a quienes saben de lo que hablan, porque es su trabajo.

Ahora bien, ¿estamos dispuestos a eso? ¿O preferimos que los docentes sigan guardando el rebaño?

Historias

La primera vez que la vio no la esperaba. Se sintió entre sorprendido y disgustado. No le gustan los cambios, pero eso el banco no lo sabe. Quizá debería decirlo en una de sus múltiples llamadas a la hora de la siesta, justo en el sueño de después del té, con el tiempo y la novela de fondo.

Pero algo hizo que pensara en ella cuando estaba en el trabajo, del que se había distraído para ir a verla. Entró en Internet a ver el saldo de su cuenta, a pesar de que sabía perfectamente cuanto dinero tenía. Y recordó que siempre pensó en ser accionista. De la compañía que fuera. Así que al día siguiente volvió a renunciar al desayuno por cumplir su sueño. Y allí estaba ella, con sus ojos oscuros, su tez clara y su pelo liso a la altura del cuello.

Se sintió el hombre más feliz del mundo cuando por fin recibió la carta con la feliz noticia. Había comprado su primera acción. Hasta sus compañeros de trabajo le preguntaron el por qué de su alegría y se sintieron extrañados al conocer el motivo.

En la resaca de sentirse todo un tiburón de los negocios pensó en qué sería de su ya gran fortuna. Preocupado por ello, decidió ir a verla a día siguiente, sin faltar, para ver qué hacer. La angustia lo mantuvo despierto toda la noche. Y antes de que el guardia de seguridad abriera la sucursal, nuestro amigo ya estaba dentro, esperando sentado mientras se cargaba el programa operativo. Tras muchas explicaciones, contrató un seguro digno de un rey. Y marchó tranquilo a trabajar.

Al llegar a casa se sintió inquieto. Sus caudales estaban a buen recaudo, pero no era capaz de quitarse esa ansiedad que lo invadía. Tenía una acción, un seguro, un depósito y hasta tres tarjetas a cual más cargada de ventajas y descuentos. Pero se sentía vacío. "Algún producto me falta todavía por tener", pensó.

Probablemente, le faltaba aquello que no podría contratar.