sábado, 19 de agosto de 2017

Postales de agosto XIII

Cuaderno de agosto VII

Aunque las películas de Garci, las de la primera época, tienen su interés y hasta su moraleja, no es conveniente pasarse en la dosis. Una cada quince días, si eso.

lunes, 14 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto VI

En mi afán de buscar la perfección y de dar soluciones a los grandes problemas de nuestro mundo, siempre tan convulso y relativo, les quería llamar la atención en el día de hoy de una circunstancia que se manifiesta más de lo debido y de la que nadie se ha ocupado: las luces que se encienden y apagan automáticamente.

Estoy seguro que, en más de una ocasión, han entrado ustedes en alguna estancia dotada de esta innovación domótica. Es especialmente común en los aseos y plantea retos a los que es complicado responder.

El caso es que, al entrar en la estancia, causa gran glamour, e incluso sensación de poder, que se ilumine de forma automática. Mientras se decide por qué urinario será el afortunado y se ocupa la efímera y aliviante estancia no pasa nada. Pero, pasados unos segundos, la luz se va y uno vuelve al estrato social del cual procedía. Siendo uno maestro de pueblo, háganse cargo del descenso.

La solución no es fácil, y depende de la pereza del sensor. En algunos casos un leve movimiento basta para volver a la vida, pero en otros casos es necesario realizar verdaderos contorsionismos o coreografías dignas de los videos musicales más punteros. De hecho, yo he llegado a bailar moviendo insinuosamente la pelvis y moviendo la mano no sujetante alternativamente a izquierda y derecha hasta que la luz ha vuelto. Y menos mal que no suelo utilizar los baños públicos para las aguas mayores, porque entonces no sé cómo me habría apañado.

Desde mi modesto punto de vista, hemos de crear un grupo de trabajo, si no una comisión delegada, que pueda encontrar soluciones adecuadas a este problema. Esta en nuestras manos un mundo mejor para nuestros hijos.

Cuaderno de agosto V

No hay verano sin urgencias.

sábado, 12 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto V

La revisión del plan de centro no es exactamente igual de excitante que el senderismo pirenaico, pero tiene su cosa, oiga.

Postales de agosto XI

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto IV

Uno aprende lo que es el respeto cuando una vaca te mira y, después, te dice mu.

Postales de agosto VII

viernes, 4 de agosto de 2017

Postales de agosto VI

Cuaderno de agosto III

Hoy, por encima de Baqueira. Vacas a sus anchas. Subida que amenazaba al bajar, aunque luego no fue tan malo.

Paisajes preciosos y el rumor del agua que nos invade. Caminamos en silencio, cosa que me resulta extraña, pero agradable.

Lago a media altura. Árbol que desafía a las aguas, que lo sacaron. Lagos en altura, remanso de caballos.

Ni una gota de sombra.

Vamos ampliando y observando. Prefiero el silencio. Me hago mayor.

Postales de agosto V

Postales de agosto IV

Postales de agosto III

Cuaderno de agosto III

Madrugón. No se por qué los despertadores de los hoteles son tan impersonales. Será por lo del low cost. Recuerdo que antes un señor te hablaba.

La llegada a la estación fue casi inmediata. No hacía frío, pero tampoco calor. El SAMUR y la Policía iluminaban Atocha.

Afortunadamente, la cafetería estaba abierta. Un señor estaba sentado en una mesa, con pinta de ser compañero de excursión. Mirada furtiva. Café con leche y croissant.

La gente empieza a llegar. Hay una cinta que te obliga a pasar por la cafetería, pero nadie pide nada. Mis compañeros empiezan a llegar. Recuerdo aquello de las primeras impresiones. Hace sobre doce horas que no hablo con otro ser humano.

Acomodados todos empieza el viaje. Miro, oigo y callo. Pero como apenas habla nadie, cambio el oír por el observar.

Paramos en Zaragoza. Podía haber sido un pueblo de Granada, debido a la gentileza y amabilidad en el trato. Quizá para no echar nada de menos. Allí se me presenta mi primera compañera, novata y perdida, como una versión en mayor de mi mismo.

Reconfortado por conocer a alguien, que para eso y para andar hemos venido, volvemos al autobús, con una película argentina. Toma del frasco.

Llegamos a Benabarre, donde el grupo de novatos se amplía al subir una cuesta. Llegamos al castillo. Y de vuelta al bus. Nos espera el hayedo. Y el túnel de Viella. Y el hotel.

jueves, 3 de agosto de 2017

Postales de agosto II

Cuaderno de agosto II

El viaje fue bueno. El tren, por muy AVE que sea, traquetea.

Al llegar a Madrid mucho calor. Sin decidirme a ir de musical, un autobús turístico se me apareció, literalmente. Y decidí que ese sería el plan.

Tome posesión de mi Reino individual por una noche y me fui al supermercado. Sacié algunos despistes y luego recordé otros nuevos, pero eso es que es así por ley. Y me fui a pasear.

La noche, como se preveía, con sándwiches de Rodilla. Y Clint Eastwood de invitado.

martes, 1 de agosto de 2017

Postales de agosto

Cuaderno de agosto

Hace mucho que quería hacer un viaje solo o, al menos sin conocer a nadie. Y, cuando llega el momento, me entra miedo. Pero el caso es que aquí estamos, camino de lo desconocido, con un poco de pellizco en el estómago y la seguridad de que, en el fondo, es lo que tenía que hacer.

Sospecha

Que yo no digo que esto no sea el ave, pero se parece sospechosamente a un autobús de toda la vida.