sábado, 10 de mayo de 2014

Me dicen que tengo muy abandonado el blog. Y es verdad. Porque para escribir hay que tener una paz, concentración y espíritu que no son fáciles de conjugar a la vez. Sobre todo cuando pasan tantas cosas, mezcla de malas e indiferentes. Cuando se pierde el camino y las referencias dejan de ser sólidas. Cuando te encuentras engañado en la soledad de tu día a día y no encuentras otra cosa que te haga seguir adelante que la rutina, la salvífica rutina, que con su gris manto cubre la melancolía de un tiempo que no volverá más y alfombra el camino de un futuro incierto.

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