martes, 28 de agosto de 2012

Novedades guitarrísticas

Hoy me he comprado un par de cejillas, más que nada porque parece que hay vida más allá de los tres primeros trastes. Las he comprado esta mañana tras un amable consejo por parte del señor de la tienda de música, que con buen criterio no me ha aconsejado ni las más caras ni las más baratas, pero que según me ha explicado, las que he comprado entrarían en el campo de las smartcejillas, aunque en este caso no tienen Android, sino una tuerca agarrada con un muelle. Supongo que el dispendio en la adquisición de las cejillas no ha sido óbice para que me rebaje en cada una casi un 10%. Aunque creo que lo mejor hubiera sido el verbo propiciar, pero se me chafa entonces la postdata.

Al llegar a casa y ponerme ya a ensayar la susodicha canción con el imprescindible aditamento para el correcto tono en la misma, me he dado cuenta de su funcionamiento. En efecto, la smartcejilla tenía una tuerca que permitía su correcto ajuste, pero con la emoción de comprarla y empezar a tocar no le pregunté al amable vendedor cómo instalar el armatoste en la guitarra. Comencé enroscando y desenroscando la tuerca, haciendo cienes y cienes de comprobaciones apretando y aflojando, pero la cosa no parecía ir muy bien. Así que me decidí a observar el endiablado funcionamiento de la misma y, tras pensar un poco con las neuronas que tenía disponibles en ese momento, conseguí situar la cejilla en el correcto lugar, en el primer traste. En un primer momento la puse pegada al separador de los trastes y luego la puse justo encima, haciendo las cuerdas un sonido similar. Por tanto, supuse, da igual dónde se coloque. En ese momento, experimenté una sensación desconocida en mí, que algunos dicen orgullo y otros llaman satisfacción, y decidí que se lo contaría a mi profe de guitarra cuando volviera a las clases con la aviesa intención, que todo hay que decirlo, de que me ponga un positivo.

Y, así, comencé a practicar sin más problemas. Ahora tan solo me falta poner en orden los arpegios de la mano derecha.


PD: Óbice, según la RAE, también significa embarazo. Jatetú.

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