jueves, 13 de septiembre de 2012

Jueves tarde

Tienen razón aquellos que dicen que andar aclara. Mientras los pies se mueven, la cabeza queda libre para centrarse en sus pensamientos, que pueden ser buenos, malos o indiferentes, ya dependiendo del grado de desgaste mental que tenga cada uno.

Tras mucho pensarlo, creo que hay que arrepentirse en su justa medida y alegrarse con moderación. Lo que llevamos en la mochila no siempre es de nuestro agrado, así que hay que echarlo y cargar con ello. Claro que a veces uno se libera, pero para eso le tienes que hacer un agujero. Y luego zurcirla, no sea que se te escape algo de valor.

No sé si hoy habrá sido la última ascensión, que a punto he estado de cambiarla por una romería. El lunes volveremos a la normalidad y el verano, con su prórroga, quedará como un sueño del pasado.

Eso, y el cansancio.

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