martes, 27 de septiembre de 2011

Youtube me ha vuelto a salvar

Hoy me ha ocurrido una cosa que venía temiendo desde hace mucho tiempo. Y, como siempre, sucede justamente cuando menos te lo esperas, cuando eres tan feliz como una mariposa que revolotea libre y feliz entre las flores, libando el polen de las mismas.

Se me ha roto una cuerda de la guitarra. Concretamente ha sido la cuarta cuerda que, según me informan los que de esto saben, es muy fina y soporta mucha tensión, casi tanta como un coordinador tic al recibir un correo de su antecesor en el cargo. Al abrir la funda allí estaba, con una postura un tanto curiosa, la pobre cuerda. Rota, desgarrada, polinómica (bueno, más bien lineal a trozos) yacía encima de los trastes de la guitarra. Una lágrima de reconocimiento brotó de mi ojo derecho, que es más sensible que el izquierdo, amén de más musical.

Pero como todo pasa de golpe, me he dado cuenta de esta desgraciada situación justo a una hora de distancia del comienzo de la clase semanal del citado instrumento (la guitarra, no piensen mal). Un sudor frío ha recorrido mi espalda, pues tenía muy poco tiempo para resolver esa situación. Pero uno, que es un hombre de recursos, que no recursivo, siempre saco lo mejor de mí en las crisis, así que he acudido a mi mesilla de noche, donde guardo un juego completo de cuerdas de guitarra y he sacado del sobre la correspondiente a la cuarta cuerda. Pero había un problema: no recordaba cómo se cambia la cuerda.

Otra persona sin duda se habría deprimido y habría dejado por imposible esta situación, renunciando a sus sueños de guitarrista. Pero yo no. Y, gracias a mi conexión a Internet, he recurrido a donde todo buen geek recurriría: Youtube. He buscado un vídeo sobre como cambiar cuerdas de guitarra, que es el que a continuación se relaciona:



Al principio he tenido problemas para concentrarme, debido a la letra de la canción elegida en el vídeo y a mi patosez innata, pero tras verlo varias veces con la voz quitada y practicar el nudo con un alambre de esos con los que se cierra el pan Bimbo he procedido, con un porcentaje de éxito bastante elevado, a colocar la cuerda en la guitarra y a afinarla. No debe estar muy mal puesta cuando no ha saltado y me ha dado en un ojo, cosa que como se sabe es el temor de todo guitarrista, así que creo que si la enseñanza deja de motivarme tengo bastante futuro como cambiador de cuerdas.

En resumen, que el día de hoy no ha estado mal. Ya se encargará el miércoles de joderme vivo.

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