domingo, 25 de marzo de 2012

Los juanfras

No todos los días le dan a uno la oportunidad de crear una orden religiosa. Es algo que tienes en mente y, un día, se lo comentas a alguien, a ese alguien le parece bien y como que coges aire para poner las cosas negro sobre blanco.

He decidido fundar una orden religiosa. Una vez dentro se podrá rezar o no, pero la idea es esa. Como infraestructura para vivir se elegirá un cortijo grande, o un monasterio abandonado, o un solar sin recalificar en el que se pueda ubicar una casa para que los hermanos juanfrales tengan un techo donde vivir y un huerto para cultivar. Asimismo, dispondrán de una biblioteca con volúmenes de todo tipo y condición, pues después de la jornada de trabajo en el huerto y un moderado aseo habrá que cultivar también la mente. Asimismo se dispondrá de conexión a Internet, para saber lo que pasa fuera y reírse del mundo. Porque, eso si, esta orden es de clausura.

Los fines de semana, y si los hermanos se portan bien, se podrá visionar alguna película, siendo las más frívolas permitidas las de Woody Allen. Y si no se les han helado las lechugas, algún disquillo mono se podría poner.

La austeridad de los hermanos sería total. Eso sí, y a sugerencia de mi asesora en este tema, se dispondrían de unos buenos baños o en su defecto un spa con pompitas para el disfrute ocasional, que de todo tiene que haber en esas cuatro paredes.

Y si digo de todo, digo de todo. Pero tampoco sin pasarse, claro, que tampoco se trata de comer chicle si uno no quiere...

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