lunes, 26 de marzo de 2012

Miope

Desde los 17. ¿O eran los 16? Son las consecuencias de ser un adicto a las fechas que, en cierto modo, no significan nada.

El caso es que desde entonces llevo gafas. Gafas tras las que veo el mundo y, en ocasiones, me escondo. Gafas que mejoran mi vista y me protegen por el mismo precio. Quizá es que ya soy mayor, pero ya me he acostumbrado a ver el mundo que me muestran, y es por ellas que lo blanco lo veo blanco y lo negro lo veo oscuro.

A veces, hablando con gente que no tiene gafas, algunos coinciden con mi arco iris y otros no. Y yo me sorprendo que me digan los colores que ven allá donde yo veo oscuridad. Pero es lo que ellos ven y, si lo ven, por algo será.

Me pregunto sin mis gafas me engañan. Posiblemente.

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