sábado, 18 de diciembre de 2010

Compañeros de quirófano

La sala es bastante cutre y reina el silencio. Miradas furtivas, intentando diferenciar entre acompañantes y pacientes. Se abre una puerta y se escuchan tres nombres. En soledad triple pasas la puerta camino de un mundo aséptico. Taquillas azules, batas verdes. Hablamos de por qué estamos allí. Algunos casos graves, otros leves y otros rutinarios. De nuevo se abre la puerta y la terna inicial se separa. Silencios, conversaciones nerviosas, risas... De nuevo se abre la puerta y la cara es más que nunca el espejo del alma, incluso más. Un nuevo nombre más, una incertidumbre más. Intercambio de enfermedades con otro paciente, que ya es perro viejo en estas lides. Y de nuevo la puerta que se abre, entrando a un mundo azul y verde...

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