sábado, 18 de diciembre de 2010

Soledad azul y verde

... donde no se permiten objetos metálicos. Me señalan una cama pequeña y blanca, cómoda pero no mucho, donde me indican que me tumbe. Me pregunta que qué hay que hacerme, supongo que en un inocente sentido. Hago lo que me indican, debo ser bueno. Me tapan con una manta refrigerada y noto que escriben en mi. Siento pinchazos diminutos y dolorosos, que me hacen recordar pero que me vuelven indoloro. Supongo que debe ser ficción porque en la realidad sucede al revés. Noto un corte pero no lo siento. Siento presión, pero no siento nada. Ante la seriedad de un cuerpo tumbado en la sala de operaciones suena de fondo la radio y conversaciones alternadas, pasando del las tarjetas de embarque a la forma de coserme...

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