jueves, 15 de mayo de 2025

Mayo

 Desde el coronavirus, ir más allá del mes de marzo en la docencia me parece una temeridad.

miércoles, 14 de mayo de 2025

A lo turco

Después de haber seguido durante casi un año y medio una novela turca, hecho del cual no me siento especialmente orgulloso pero que no deja de ser algo con lo que tendré que vivir, ayer me entero de la existencia de la sentadilla turca. 

Una de las cosas de darle la vuelta al jamón es el desarrollo de nuevas aficiones, por aquello de dejar un bonito y saludable cadáver aunque no se muera joven. Por que un servidor, con tal de fastidiar, está por la labor de cobrar una pensión (o lo que quede de ella) muchos años. El caso es que ayer, en el crossfit, uno de los ejercicios que tocaba era la sentadilla turca. La cosa empieza en el suelo, con la pierna del lado donde se tiene la mancuerna doblada y la mano, afortunadamente de ese lado, también levantada. Luego giras el otro brazo, apoyas el codo en el suelo, te impulsas y pones la mano en el suelo, con la que empujas, te levantas, metes la pierna estirada por entre la doblada y te levantas. La cosa, que así contada no tiene mucho chiste, es que tienes que mantener la mancuerna también levantada con lo que la cosa se complica, más aún para un hombre de medianoavanzada edad y de acreditada incapacidad de hacer una cosa a la vez. 

La cosa por la derecha empezó a ir bien pero luego, por la izquierda, se complicó. Total, que ahí se hizo un poco de lío y, mas mal que bien, pudimos salir medianamente airosos de una situación tan compleja. Menos mal que todos estamos en confianza y que el monitor es indulgente, pero un desastrevético con un móvil dejaría mi reputación por lo suelos.

Menos mal que, de eso, no tengo.

Papelitos

 ¡Dios bendiga la burocracia! Causante de nuestros dolores de cabeza, creadora de conflictos, generadora de discusiones... ¡Nunca nos abandones!

viernes, 9 de mayo de 2025

Viernes

El mejor momento de la semana es cuando suena el timbre y comienza el mayor lapso de tiempo entre el primeroa y el primerobé.

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Salir a tomarse algo como quien va de safari, con escopeta y todo. 

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Ligero dolor de rodilla derecha. Los achaques de la edad. Desgraciadamente, nada que me incapacite.

jueves, 8 de mayo de 2025

Miscelánea papal

A Papa muerto, Papa puesto.

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Si hay algo que imprime carácter es la ceremonia. Quítele usted la ceremonia a una creencia y le quedará... la fe desnuda y auténtica.

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Aunque las cosas son como acaban y no como empiezan (mírese a San Agustín) no debería pintar mal la cosa.

martes, 6 de mayo de 2025

lunes, 5 de mayo de 2025

Escribir para sanar

Más de una vez pienso en estas pobres páginas, abandonadas tanto tiempo por las prisas, por lo inaplazable, por lo inevitable. 

Si hay algo que hoy en día hemos olvidado es lo importante. Corremos de acá para allá movidos por lo urgente, por los gritos. Nos dejamos llevar por la prisa sin pensar en que la vida se pasa, la vida se agota, y el camino toma tantos vericuetos que ya no recordamos a dónde conducía.

Pero si hay algo que echo de menos es el poder escribir. Poder tener tiempo para ordenar unos pobres pensamientos, darles forma y lanzarlos como botellas a un mar incierto. Cambiar un adjetivo, mover una coma, corregir esa molesta serpentina roja bajo las palabras dignas de sospecha.

Aunque hay días que uno se sorprende y teclea. Teclea como una necesidad que siempre tuvo pero que ha retenido durante mucho tiempo. Como una negación de sí mismo. Como una forma de decir que aún sigue vivo, que es más viejo pero quizá no tan sabio como creía. Que todas sus promesas no se han cumplido, que sus anhelos se han marchitado y que, de alguna forma, todo siempre cambia para que todo siga igual. Y, es posible, es esa la única verdad.

Aparte de que se piensa (mal) y se existe (como se puede), claro.

viernes, 12 de julio de 2024

domingo, 2 de mayo de 2021

Mañanas de domingo

El viento mece mil hojas, que aplauden al sol de mayo.

sábado, 4 de abril de 2020

Viernes

Serían las once. La ciudad estaba vacía al llegar a la plaza de la justicia. Incluso la fuente estaba callada. La verdad es que no lo recuerdo bien, pues el silencio y la quietud me empezaron a asustar, casi tanto como cuando uno está rodeado de gente que no conoce. Tan sólo la farmacia estaba abierta. Ni prensa, ni autobús, ni cafés abarrotados, ni paraguas free tour. Ni siquiera el suelo parecía resbalar, como era costumbre.

Otra farmacia ofrecía clandestinamente su mercancía. Mientras atendían a un señor, una señora esperaba pacientemente, dejando el espacio de seguridad debido. Tan fieros de ordinario y tan comedidos ante la amenaza.

El cuartel tampoco admitía enemigos, tan sólo una abertura mínima en el gigantesco portón. Carteles de aviso, ventanas bajadas. Vendedores clandestinos. Gente que se evita.

En el silencio de la mañana, tan sorprendente como inquietante, se oía el zumbido de los aires acondicionados de un gran almacén. Miraba hacia arriba y hacia abalo en el paseo y no había nadie, tan solo yo entre dos fuentes lejanas y bajo los plátanos que, ajenos a todo, seguían con sus cosas de árbol. Algo más de vida al llegar a la avenida, y una gigantesca cola de uno, que me disuadió de mi objetivo principal. Tocaba mprovisar en tiempos de guerra.

Pero no hay enemigos que se vean. Tan solo gente desarmada. Los más, con guantes y mascarilla. Los menos, valientes o locos, sin nada que tapar. Y luego estoy yo, con guantes reglamentarios, pero en el bolsillo de atrás, por aquello de no gastarlos.

Recorrí comercios y me di cuenta del peso de la intendencia. Charlé con los comerciantes, incluso sin conocerlos. Imagino que uno quiere sentirse cerca de los congéneres, aunque no tenga nada inteligente que decir. "¡Gracias!" "¡Yo también tengo miedo!"

Llegando a casa una extranjera que juega con su hija. Parecen ajenas a todo, pues va pertechada con una réflex. Me pide permiso para hacerme una foto. Adivina en mi mirada el peso de la compra y las preocupaciones del alma que, dicho sea de paso, son las de siempre.

Y, curiosamente, no tengo que hacer ningún esfuerzo para sonreir.


jueves, 20 de junio de 2019

lunes, 17 de junio de 2019

Lunes de vacío

No me acabo de creer que se acabe el curso. Y, además, no solo se acaba el curso sino que se acaba una etapa.

La vida va pasando, se va apurando, sin detenerse y sin dejarnos tiempo a pensar, el lujo del siglo XXI.

Hoy ha sido el primer lunes sin nada desde septiembre. Disfrutemos la nada, que pronto se llenará.

domingo, 29 de julio de 2018

Respetemos las costumbres

Y posteemos sobre otro viaje en solitario, allende los Pirineos.

jueves, 7 de junio de 2018

Hormigas (desmetaforizadas, se entiende)

Han aparecido. Bueno, hace ya que han aparecido y no sé de dónde salen.

Las vi, por primera vez, cerca del zapatero. Dos. Un poco perdidas, pero allí estaban. Hace unos días, las empecé a ver por la cocina, en un número mayor pero sin ser preocupante. Incluso un día las sorprendí en el armario, llevándose mi chocolate de alto estánding del Lidl, si es que se puede escribir alto estánding y Lidl en la misma frase.

Pero ahí están, haciéndome compañía. Si ronronean, las adopto.

domingo, 5 de noviembre de 2017

20 años

Hoy he vuelto a hacer una cosa que no hacía desde hace mucho tiempo: poner un disco y oírlo. Bien es cierto que devoro música y podcast, una en el coche y la otra en el trabajo, pero el hecho de sentarme a oír un disco, dentro de las prisas de mi vida moderna, es una vieja costumbre que quisiera retomar.

El elegido ha sido "Urban Hymns". Es de una banda británica, de cuando yo estaba empezando la facultad. Y, no se por qué, me ha dado por ver la fecha exacta y, rebuscando en la wikipedia, me he encontrado que se han cumplido 20 años de su publicación hará dos meses.

Y es que el tiempo pasa. No diré que se vea la meta, pero ya apenas se recuerda la salida.


domingo, 1 de octubre de 2017

1-O

Pues para mi que España ha muerto. Si es que no lo estaba ya.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Septiembre

Ha pasado y no nos hemos percatado.

Y octubre parece junio.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Septiembre

Volver a la rutina, aunque las cosas sean distintas. Es curioso, pero en un trabajo como este todo es cíclico, pero nunca nada es igual. El tiempo pasa, nosotros pasamos. Tan sólo queda el deber como lo inmutable.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Vísperas

Nunca se valora bien a aquellos que se ofrecen, pero que lo hacen porque luego cobran. O se cobran.

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Tarde de gestiones. Un nuevo cubo de basura, por fin, tras años queriendo cambiarlo. La dejadez del soltero. Piscina. Bolsa. Intendencia y club social. Gasolina. Y una cabra que se cruza en una rotonda.

No sabemos si será una premonición o un aviso.

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Siguen mis malos augurios.

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De pequeño quería tener un diario. Lo tuve, pero lo dejé. Volver exige tiempo, conocimiento, desnudarse y no importar que te miren. Pero en la intimidad.

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Fin de semana en soledad. Al final, me voy a sobrar hasta yo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

13:55

Y, al undécimo día, apareció.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Fin de semana

Ya queda menos la vuelta de verdad. No sé por qué, pero una vez que ya sé lo que voy a dar, quiero empezar cuanto antes.

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Domingos por la tarde. Esa enfermedad y las consecuencias que tiene. 

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Diría que se me hace cada vez más cuesta arriba, pero no quiero que nadie se me ofenda.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Cuándo dices que se pide?

Tarde de limpieza. Es lo que marca septiembre, las incertidumbres, los horarios y los comienzos.

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Mi viejo en la barriga, hombre del futuro que habita en mi interior, pronostica un año horrible. Esperemos que sea horrible con tintes irónicos. Que por lo menos, después de la jodida, nos riamos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

De patos y ocas

Siempre caemos en la muerte y volvemos a la casilla de salida.

Y mira que ya estábamos para ganar...

miércoles, 30 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto XI

Mañana de paseo a la Ford, a por el coche, tras su anual revisión, que espero garantice su buen funcionamiento durante las fechas venideras. A pesar de que, en el horizonte, planea el nubarrón del cambio de neumáticos.

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Mañana de gasto desenfrenado, aunque necesario y, en algún punto, recuperable.

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Releo y no me acuerdo. Sensación agridulce, como el cerdo.

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No olvidar apuntar la nueva denominación: Mocholero



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Lo malo de esto de los blogs es que le quitan a uno sus armas para dárselas al enemigo. Gracias a Dios que ya no se lee, que si no...

Cuaderno de agosto X

La vida es como una partida de Clash Royale. Tienes que elegir el mazo y jugarlo lo mejor que puedas. O te dejen.

Cuaderno de agosto IX

Es todo un arte elegir siempre la caja lenta.

martes, 29 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto VIII

Septiembre en agosto. Hace fresco, pero el calendario manda y uno debe sumergirse, porque así lo manda la ley de Dios: santificarás las piscinas.

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Pienso en hacer cosas nuevas, plantear el año como un descanso de lo habitual, que falta hace. Ya va teniendo uno edad de estar tranquilo y hacer aquello que le guste.

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Las urgencias, a destiempo, parecen más urgentes. Se siente uno triste y, aunque la razón venga en tu auxilio, siempre acaba uno lamentándose.

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Mañana atreniza nuestra Cataluña particular. El Señor nos ayude y nos asista.

sábado, 19 de agosto de 2017

Postales de agosto XIII

Cuaderno de agosto VII

Aunque las películas de Garci, las de la primera época, tienen su interés y hasta su moraleja, no es conveniente pasarse en la dosis. Una cada quince días, si eso.

lunes, 14 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto VI

En mi afán de buscar la perfección y de dar soluciones a los grandes problemas de nuestro mundo, siempre tan convulso y relativo, les quería llamar la atención en el día de hoy de una circunstancia que se manifiesta más de lo debido y de la que nadie se ha ocupado: las luces que se encienden y apagan automáticamente.

Estoy seguro que, en más de una ocasión, han entrado ustedes en alguna estancia dotada de esta innovación domótica. Es especialmente común en los aseos y plantea retos a los que es complicado responder.

El caso es que, al entrar en la estancia, causa gran glamour, e incluso sensación de poder, que se ilumine de forma automática. Mientras se decide por qué urinario será el afortunado y se ocupa la efímera y aliviante estancia no pasa nada. Pero, pasados unos segundos, la luz se va y uno vuelve al estrato social del cual procedía. Siendo uno maestro de pueblo, háganse cargo del descenso.

La solución no es fácil, y depende de la pereza del sensor. En algunos casos un leve movimiento basta para volver a la vida, pero en otros casos es necesario realizar verdaderos contorsionismos o coreografías dignas de los videos musicales más punteros. De hecho, yo he llegado a bailar moviendo insinuosamente la pelvis y moviendo la mano no sujetante alternativamente a izquierda y derecha hasta que la luz ha vuelto. Y menos mal que no suelo utilizar los baños públicos para las aguas mayores, porque entonces no sé cómo me habría apañado.

Desde mi modesto punto de vista, hemos de crear un grupo de trabajo, si no una comisión delegada, que pueda encontrar soluciones adecuadas a este problema. Esta en nuestras manos un mundo mejor para nuestros hijos.

Cuaderno de agosto V

No hay verano sin urgencias.

sábado, 12 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto V

La revisión del plan de centro no es exactamente igual de excitante que el senderismo pirenaico, pero tiene su cosa, oiga.

Postales de agosto XI

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuaderno de agosto IV

Uno aprende lo que es el respeto cuando una vaca te mira y, después, te dice mu.

Postales de agosto VII

viernes, 4 de agosto de 2017

Postales de agosto VI

Cuaderno de agosto III

Hoy, por encima de Baqueira. Vacas a sus anchas. Subida que amenazaba al bajar, aunque luego no fue tan malo.

Paisajes preciosos y el rumor del agua que nos invade. Caminamos en silencio, cosa que me resulta extraña, pero agradable.

Lago a media altura. Árbol que desafía a las aguas, que lo sacaron. Lagos en altura, remanso de caballos.

Ni una gota de sombra.

Vamos ampliando y observando. Prefiero el silencio. Me hago mayor.

Postales de agosto V

Postales de agosto IV

Postales de agosto III

Cuaderno de agosto III

Madrugón. No se por qué los despertadores de los hoteles son tan impersonales. Será por lo del low cost. Recuerdo que antes un señor te hablaba.

La llegada a la estación fue casi inmediata. No hacía frío, pero tampoco calor. El SAMUR y la Policía iluminaban Atocha.

Afortunadamente, la cafetería estaba abierta. Un señor estaba sentado en una mesa, con pinta de ser compañero de excursión. Mirada furtiva. Café con leche y croissant.

La gente empieza a llegar. Hay una cinta que te obliga a pasar por la cafetería, pero nadie pide nada. Mis compañeros empiezan a llegar. Recuerdo aquello de las primeras impresiones. Hace sobre doce horas que no hablo con otro ser humano.

Acomodados todos empieza el viaje. Miro, oigo y callo. Pero como apenas habla nadie, cambio el oír por el observar.

Paramos en Zaragoza. Podía haber sido un pueblo de Granada, debido a la gentileza y amabilidad en el trato. Quizá para no echar nada de menos. Allí se me presenta mi primera compañera, novata y perdida, como una versión en mayor de mi mismo.

Reconfortado por conocer a alguien, que para eso y para andar hemos venido, volvemos al autobús, con una película argentina. Toma del frasco.

Llegamos a Benabarre, donde el grupo de novatos se amplía al subir una cuesta. Llegamos al castillo. Y de vuelta al bus. Nos espera el hayedo. Y el túnel de Viella. Y el hotel.

jueves, 3 de agosto de 2017

Postales de agosto II

Cuaderno de agosto II

El viaje fue bueno. El tren, por muy AVE que sea, traquetea.

Al llegar a Madrid mucho calor. Sin decidirme a ir de musical, un autobús turístico se me apareció, literalmente. Y decidí que ese sería el plan.

Tome posesión de mi Reino individual por una noche y me fui al supermercado. Sacié algunos despistes y luego recordé otros nuevos, pero eso es que es así por ley. Y me fui a pasear.

La noche, como se preveía, con sándwiches de Rodilla. Y Clint Eastwood de invitado.

martes, 1 de agosto de 2017

Postales de agosto

Cuaderno de agosto

Hace mucho que quería hacer un viaje solo o, al menos sin conocer a nadie. Y, cuando llega el momento, me entra miedo. Pero el caso es que aquí estamos, camino de lo desconocido, con un poco de pellizco en el estómago y la seguridad de que, en el fondo, es lo que tenía que hacer.

Sospecha

Que yo no digo que esto no sea el ave, pero se parece sospechosamente a un autobús de toda la vida.

martes, 25 de julio de 2017

Postales de julio VI

Una de escaparates

Lo que peor llevo de no ser famoso es no poder tener mi propio perfume.

miércoles, 19 de julio de 2017

Respuesta a un mensaje

Estimado M.:

En primer lugar, quiero agradecerte tu Whatsapp. No todos los días recibe uno mensajes que le llegan tan directamente al corazón y que son un espaldarazo a seguir trabajando con mis alumnos. ¡Llevo dos días pensando cómo poderte responder para estar a la altura!

Es ciertamente triste que nos dejes, sobre todo a tus compañeros, que desde pequeño te han visto crecer en todos los sentidos. No los olvides. Dejas muy buenas personas que siempre te tendrán en su recuerdo. Mantenlos siempre en tu corazón y no pierdas el contacto con ellos. Siempre se alegrarán de tus éxitos, de saber de ti de vez en cuando y disfrutarán de tu compañía cuando vengas.
Se abre ante ti una gran oportunidad. ¡No la desaproveches! Estudia todos los días, no te engandules. Me sentiría muy triste si no sé que estas aprovechando el tiempo, que no trabajas lo que debieras. Tienes una muy buena cabeza, pero debes aprender que no solamente hay que poder, también hay que querer. No hay nada más poderoso que la voluntad de los hombres y esa debe ser tu aliada. Con tu inteligencia y ganas de trabajar llegarás donde te propongas. Pero no te dejes vencer por la comodidad y la vagancia, o la Play . La cabeza llega un día en el que no es suficiente, te tienen que ayudar las manos. ¡No lo olvides!

Vigila la gente que te rodea. Conocerás gente fantástica, que te ayudará. Y otra gente, disfrazada, que no, aunque parecerá que sí. Apóyate en la gente de verdad, en la que merece la pena. Es difícil encontrarla, pero algunos quedan todavía. Búscalos y consérvalos. Son el verdadero tesoro de la vida, lo que realmente te quedará cuando, ya muy viejecito, eches la vista atrás.

Pero, sobre todo, lucha por tus sueños. Lucha incansablemente hasta conseguirlos. Apóyate en tu familia, en tus amigos, en tus compañeros. Lucha hasta que desfallezcas y luego un poco más. Tanto si lo logras como si no, descansa tranquilo al finalizar cada día sabiendo que has dado lo máximo de ti en todo. Algún día las cosas no saldrán bien. No te rindas y sigue trabajando. El día que llegues a la meta experimentarás la sensación de la victoria, del deber cumplido y eso te hará sentirte orgulloso de ti mismo. Y mirarás alrededor contento y agradecido.

No quisiera extenderme mucho más. A pesar de todo lo que te digan, o de todo esto que has leído si has llegado hasta aquí, sé por experiencia que el ser humano aprende a base de estrellarse contra la pared. Somos así. Cuando eso te pase, sonríe y acuérdate de esta carta. Tan solo quiero agradecerte también estos años contigo. A veces digo, y cada día creo que es más cierto, que nosotros os enseñamos, pero los que aprendemos somos nosotros. Espero poder seguir aprendiendo de ti.
Sólo me queda decirte que aquí seguiré para todo aquello en lo que pueda ayudarte. No te de vergüenza pedirme ayuda si me necesitas. Mis alumnos lo son mientras esté yo en este mundo para echarles una mano. ¡Aunque a veces hubiera sido al cuello!

Un fuerte abrazo.

Juanfran.

martes, 18 de julio de 2017

La linde et moi

Ayer acordé por unanimidad explorar la ruta de la fuente de la Bicha. Así que esta mañana me cogí mis aparejos de senderista urbano y tiré p'allá con la mayor de las ilusiones. La llegada al comienzo del sendero estaba bien señalizada, con todo tipo de detalles, pero no el final. Así que dotado de mi habitual espíritu aventurero me puse a darle a la pata.

Pasaban los metros, no los de coger, los de andar, y el sol hacía su función con notable esmero. Afortunadamente, se sucedían los árboles y algo de sombra había de vez en cuando. Pasé una primera calle, pasé un segundo puente y llegué hasta los túneles del Serrallo.

Un poco más adelante se bifurcaban los caminos. Decidí tomar el mas estrecho, en parte por romanticismo y pintoresquez y por probabilidad de encontrar una fuente, pero la fuente no aparecía. Me vi solo entre tanto árbol y con el rio a gauche, las posibilidades de ver la fuente desaparecían. Pero seguí andando. A lo Forest.

Y, al final, después de cruzarme con varias personas que iban o corriendo o andando y que tuvieron a bien respetar mi integridad patrimonial, porque lo mismo de la física me hubiera dejado, llegué a una gasolinera. En Cenes.

Así que me compré un aquarius, paseé un poco por el pueblo y decidí volverme en autobús. No sin antes debatir si debía comprar un bono o un billete sencillo.

Postales de julio II

lunes, 17 de julio de 2017

De Virgen a Virgen

Mediado el mes de julio y superada la primera advocación, seguimos afrontando este verano que, si breve, dos veces verano. Aunque con uno ya baste, sobre todo en lo que al calor se refiere.

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Senderismo urbano. Kilómetros errantes. He pasado por varios sitios que me han traído recuerdos, entre patéticos y entrañables, que de todo hay en esta vida. Ciencias sigue igual que siempre, pero con más cachivaches colgando y gente con más rastas, si es que ello fuera posible, estudiando. Hoy, por ejemplo, he bordeado la estación del tren. Se trata de andar y que nos de el aire, aunque sea caliente.

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Fuentes. Recuerdo a aquella breve compañera de facultad que decía que aquí no había fuentes. Tampoco es que hicieran falta entonces pero ahora, quizá por la edad o el andar, se agradecen.

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Propuesta de ruta: la de los institutos imposibles.

Postales de julio

martes, 11 de julio de 2017

Post para hacer constar...

... que siendo las diez horas de la mañana, hemos procedido a la recogida del título de máster, siendo más engorroso los procesos de entendido de la administrativa implicada, por baja voz, y compulsa del mismo, por ausencia de fotocopiadora capaz.

Endespués hemos procedido a la vuelta a la comarca, previo cabreo a un autobusero y posterior correctivo de mala acción mediante el calado del coche. Cosas de la expiación de los pecados.

Y de no pisar el embrague.

El eterno retorno

Hoy tocó descongelar la nevera. Menos mal que el calor ha hecho todo el trabajo.

lunes, 10 de julio de 2017

¡El metro! ¡El metro!


  Iba yo ayer, feliz, camino de la estación de autobuses, en esa faceta de taxista que a veces me acompaña cuando, al cruzar el paso de peatones, oí el ruido de una campana. Me pareció un poco tímida para ser la del juicio final, fueraparte de que en domingo están cerrados los juzgados. Así que giré mi cabeza y lo vi, majestuoso, acercarse y pasar delante de mi, con ese aire de suficiencia que se dan los entes importantes.

Paró y lo contemplé. Brillaba en lo alto el cartel de "Sin servicio". Y, tras guiñarme un led, reanudó su marcha lenta, camino de tierras lejanas. Albolote, mismamén.

Y así fue como nos conocimos el metro y yo. 

Aunque algunas mentes malvadas y aviesas le quieran llamar tranvía.

miércoles, 5 de julio de 2017

Julio

Hemos estrenado el verano sin estrenarlo, cambiando de puesto y estrenando rutinas. El calor, de momento, nos respeta y el congelador se resiste a ser vaciado.

Aún recuerdo el primer día, hace ya más de 48 horas. Hacía tiempo que no me sentía tan raro, con el recuerdo del pasado y con la sensación de pérdida que tengo desde hace ya tiempo.

Los días han pasado y parece que las cosas se vuelven, si no más fáciles, más rutinarias. ¡Qué sería de mi sin ella!

Veamos cómo sucede todo.

No sabemos qué es ahora

miércoles, 28 de junio de 2017

Parafraseando

Fue en un pueblo sin mar, un día, después de dar clase

lunes, 26 de junio de 2017

Lunes

Evaluaciones. Agotamiento mental. Cansancio. Tristeza.

domingo, 25 de junio de 2017

38

Nunca deja uno de aprender.

Ni de sorprenderse.

Ni de llorar.

¡Aunque ya sería hora, leñe!

martes, 6 de junio de 2017

Dormir, pero no soñar. Para eso, quizá ya sea tarde.

Hace mucho tiempo que no escribo. En parte porque no sé si quiero que se sepa lo que quiero decir, en parte porque no quiero que me lean, porque así se enteran. Aunque de eso se trata, de decir lo que uno quiera y que te lean. Contradicciones de uno mismo.

Me hago mayor. Mientras, ocupo mi tiempo en estudiar. Realmente lo único que se me da bien. Diría también que el porno, pero quedaría muy mal, así que haga como que no lo ha leído. Pienso que esa obsesión por la formación se debe a la necesidad de aplazar, de no enfrentar, de huir sin que se note. ¡Quién sabe! El caso es que me hago mayor y creo que ya me he dado cuenta.

Escribir. Para ello hay que tener calma. Pensar. Dar forma a las palabras para que cobren vida en un relato, formando frases con sus sujetos y sus predicados. Porque, a las frases, hay que ponerles sus ingredientes y sus especias. Y hasta cocerlas a fuego lento, sin saber qué saldrá al retirar la olla del calor.

Se acerca el verano. Me voy a proponer no hacer nada. O, al menos, procurar no hacer mucho. Piscina y cerveza. Paseo y lectura. Dormir, pero no soñar. Para eso, quizá ya sea tarde.

Y lo peor es que no me atrevo a decirlo en voz alta

Este mundo me parece cada vez más absurdo.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Moralejas

La ironía no funciona en Facebook. Así como las sugerencias tampoco sirven en las clases de francés.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Poesía popular

En esos bares tan modernos
no se puede ni entrar
porque te dejas el dinero
y no comes na

martes, 8 de noviembre de 2016

La cosa de la intendencia

Que difícil es distinguir entre ropa fría y mojada.

sábado, 15 de octubre de 2016

Así hemos salido

Creo que ya lo he puesto alguna vez, pero no me puedo resistir a ponerlo otra vez.


miércoles, 12 de octubre de 2016

martes, 11 de octubre de 2016

Post para hacer constar

Que acabé el máster, que me dieron un notón en el trabajo y que pedí el título.

Si es que no le dejan a uno no disfrutar de las alegrías, leñe.

El timo de la estampita

Cuando uno era joven, bueno, más joven, pensaba que al crecer los problemas se disolvían como un azucarillo, teniendo en cuenta que si te pasas echando cucharadas siempre se queda algo de poso, pero bastaba con sorber y echar más agua pasado un tiempo. Y, más aún, si uno llegaba a ser profesor de la matemática, tan acostumbrado a plantear problemas y seguir la respuesta del solucionario como el catecismo del Padre Ripalda. Por cierto, pobre Padre Ripalda, que palo se llevó el domingo en la homilía. Ya ni de la Iglesia se puede uno fíar.

Pero resulta que no es así, que los problemas aparecen y se enquistan. Que resisten como auténticas moscas cojoneras, aunque uno intente poner su buena fe en que desaparezcan. Siempre hay tripas que se rompen, siempre hay desgracias ajenas que tapan las inmundicias propias. Siempre hay tragedias que hacen que saltes del sofá. Porque aunque uno esté en su casa tan alegremente repanchingado, al Cosmos se le mueve un átomo que es el que te da a ti por saco.

No hay paz para nadie. Ni cuerpo que lo resista.

lunes, 19 de septiembre de 2016

19 de septiembre

Y ya está uno deseando acabar.

O, por lo menos, que pase el 29. Y luego, ya se verá.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tan solo le ladraban

Era tan insignificante que los perros se me acercaban, pero no le mordían.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Paco

Mi abuela decía que lo único necesario para morir es estar vivo. Pero, a pesar de eso, nunca somos conscientes de esa verdad. Por eso me sentí tan sorprendido de recibir la llamada en una plácida mañana de paseo, en lo que iba a ser un alegre sábado en compañía de personas queridas.

Un hombre joven, conocido y querido, nos ha dejado. No olvidaré su cariño al despachar, su puntito de ironía granadina y, por supuesto, su cachaza. Porque las personas buenas, sean como sean, no queremos que cambien. Y, por eso, siempre le recordaremos, detrás de sus cajas de fruta, perdonando sus olvidos y sus despistes.

Porque le queríamos así. Descanse en paz.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Septiembre

Volver a empezar, pero no como siempre. Pero empezar los primeros, como es habitual. Saludar. Evitar saludar. No hay que hacer aprecio a quien no lo merece, tan sencillo como eso. Menos mal que sólo es una chinita en un zapato.

Si de algo debe servir un blog es de psicoterapeuta gratuito. De psicoanálisis de barrio. De lienzo donde emborronar los retazos de un día a día que, alguna vez serán testigos borrosos de algo que existió, que quizá no recordamos bien, pero que ya está en nuestro pasado menos lúcido.

Y esperar que nos pongan Internet. A fin de cuentas, ¿qué si no es septiembre?

Arrueda

Pues ya hemos empezado otra vez.