jueves, 5 de enero de 2012

Expedición gatuna III

Hemos salido y, afortunadamente, la cosa no se movía. Mi amo joven estaba un poco liado, no sabía por donde volver a casa y, tras un pequeño momento de duda, la cosa se ha clarificado. Tras un rato de andar nos paramos. Avanzamos otro rato y nos paramos. ¿Qué pasará? He vuelto a maullar para pedir explicaciones, pero no me hacen caso. ¡Con lo bien que me explico y que no me entiendan! El caso es que me he asomado de nuevo y estábamos rodeados de cosas con gente dentro. Y yo estoy empezando a tener hambre y encima no he dormido mi siesta mañanera. ¡Qué falta de respeto!

Al final la cosa se encauzó, pero volvió el traqueteo. Paramos. Yo creía que habíamos llegado, pero entonces he visto que metían cosas en el coche, comida de humanos. He olido a ver si había algo para mi, pero no. Y hemos vuelto a movernos. Me estoy empezando a impacientar...

Al cabo del rato, otra parada. Mi ama mayor que se mete en la cosa Ford. Y seguimos hasta que, por fin, llegamos a casa. Me han liberado de la cesta y he ido al baño y a comer. Y, rápidamente, a buscar el rayo de sol del cuarto de estar, que tengo una siesta que recuperar.

Pero con los nervios y la emoción no me podía dormir, así que he escrito esto. Espero que les haya gustado.

Nicolás.

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