Después de mucho pensar y 31 años de experiencia en la materia, me doy cuenta de que en este mundo lo que funciona es la mala leche. Ser un hijoputa, a parte de beneficioso para la salud propia, puede comportar importantes beneficios tanto a nivel físico, cutis saludable, incremento de la bilirrubina como a nivel psíquico y de trato con los semejantes, se parezcan o no, que nos rodean. Un bufido a tiempo puede ser tan beneficioso como correr 10 minutos o una hora de gimnasio.
Por tanto, hemos de bufar, pero con moderación y sabiendo rectificar cuando se deba.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
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